POEMAS DE VERSO LIBRE

Roberto Enríquez Izquierdo

 

Hablar quiero contigo

me urge en la tristeza

Pausada noche hermosa posada en mis ojos
es tu cuerpo de miel, perfume de azahares,
te asomas a mi ausencia con esos pasos tuyos
copiosa de amor, con esplendores llena.

Hablar quiero contigo, me urge en la tristeza,
con delgadas palabras que lleguen a tu oído
que transporten caricias en un coro de alas,
en mágico concierto, en sinfonía celeste.

Huyen con el viento mis sutiles suspiros,
trepando por el cielo, por aromas de flores,
por tu cuerpo soleado de dulces primaveras
para que tú los escuches y sepas ¡Cuánto te amo!

Recuerdo en otrora, tu corazón en calma
se refugió en mi pecho alegre como el fuego
entre ígneos claveles y entre árboles de llamas,
de hogueras donde ardieron todos mis anhelos.

Cuando viajé en tus ojos, rodaban tibios besos
sobre tu cuerpo húmedo, ávido de pasión
y más allá de tus ojos, allá en el campo alto
emigraban las aves en concierto de amor.
Tus manos ovaladas y en tenue color rosa,
en ellas se prolongan mis horas de esperanza,
ágiles como el viento y en regazo de flores
…Duermen en mi cuerpo, cargado de nostalgia.

 

 

Te escucho en el crepúsculo 

y también en la aurora

Te amo en la distancia y en la cercanía de un beso.
Luciérnaga de ensueño, luz de mis pupilas,
sabes cuánto te quiero y en vano te ocultas
en mi recuerdo habitas, en el día y en la noche.

El viento gime y golpea mis tímpanos sordísimos,
te escucho en el crepúsculo y también en la aurora,
en tu existencia pueblan mis infinitos sueños
que avanzan como espuma en el barco del destino.

Viajeros son mis ojos allá donde te encuentras
y mi soledad forcejea como los rayos del alba.
Doy paso a la angustia para morir de pena
y enviudar de alegría por tu cariño ausente.

Espero encontrarte en tu corazón de luto,
amplio como el cielo en torrentes de dulzura,
en danzantes figuras de las alegres nubes
y en cestas de mimbre cargadas de mil besos.

A galope vuelan mis viajeras estrellas
fulgentes se reflejan en las quebradas aguas
buscando amaneceres de algarabía cantando
y acuáticas sonrisas plasmadas en tu boca.

 

 

Hablar Quiero Contigo
Me Urge en la Tristeza

Alegrías de jazmines caminan por tu cuerpo
y ante tus brillantes ojos de luces sin estrías
los pájaros entonan una endecha obstinada.

Tristeza de hojarasca que cae en el otoño
son esos ojos míos, ojos de olas perdidas
cual árboles desnudos llorando primavera.

Lluvia de silabeo, pausada y quejumbrosa,
lluvia enamorada de la tierra y sus flores
humedece tu cuerpo, tu ensortijado pelo.

De tu cuerpo a mi cuerpo cae el agua a gotas
libres, danzarinas y con suaves murmullos,
con aromas del bosque y con silbidos del viento.

Camina por mis huellas, recrea mis pupilas,
estar contigo quiero como la luz en el día
en tu ternura de lluvia, en tu boca cantarina.

Por orillas y linderos todos tus pasos resuenan.
ven pronto a mis brazos mi corazón te espera
con pasiones ardientes y con rayos hechiceros.

Intermitentes tiemblan las infinitas estrellas,
noche de rosadas mejillas, noche de labios rojos,
árboles que no duermen… No hay arrullo en sus hojas.

 

 

Tu cariño espanta el miedo
a la soledad

Agiles tus caderas como el caudal del agua,
gruesa en caricias, honda en ternura eres.
Me esperas con tu alma ansiosa cuando llego
con mi barbilla alegre en la flor de mis anhelos.

Eres como el viento altiva e inquieta
con sonrisa de flores, esplendor en tu rostro
de regazo inmóvil, de siesta infinita
imposible es mi vida sin tu belleza dentro.

La pulpa de tus brazos de manos peregrinas,
con uñas nacaradas de forma ovalada,
con tu altura en vuelo de besos encarnados
acariciaron mi espalda, espalda erosionada.

Tu torso en mi pecho de mullidas caricias
de tus rosadas manos con dedos de cristal,
descansa en mis hombros la mimbre de tu pelo
y marchitas los fulgores con tu tierna mirada.

Húmedo tu cuerpo en el cual me evaporo
En pasión que conturba con céfiros de seda,
Entre aromas de espliego, preludio del jilguero
En un viaje de nubes cual gaviotas blancas.

 

 

Dormido en la palabra
cargando mi silencio

Sobre la muerte viven mis cálidas palabras,
todas ellas resecas en tu silencio ateridas
de landas cargadas de clamores profundos.

Vestido de nostalgia, de amargura lleno,
dislocadas mis olas, su espuma separaste
naufrago en la esperanza de tenerte cerca.
Prisioneras son mis canciones, de tu encanto
que hieren las heridas que tú me heredaste
te estoy amando en sombras entre mi luz quebrada.

Movimientos de mares, de mares solitarios,
son esos pasos tuyos que otrora escuchaba
instantes de recuerdo, muslos de verde olvido.

He dejado mi amor a la orilla del alba,
para cuando despiertes tus remos me acaricien
y abordes mi barca cargada de tristeza.

Un puerto nos aguarda entre luces fulgentes,
en florecidas lilas, en áureos rayos de sol
nunca es para siempre… El alba se repite.i

 

 

Viajaremos, mi Amor,
entre nubes de mariposas

Una enlucida barca nos transportará
entre un océano de rostros de colores,
entre una policromía de peces nacarados
que aún el arcoíris envidiar podría.

Tejerán, para los dos, los duendes y las hadas,
iluminados puentes poblados de luciérnagas,
cendales de flores y de frutos maduros,
caminos al amor en felpa y terciopelo.

Circuidos por mis brazos tus hombros perfumados,
deslizarás por mi pecho, tu blonda cabellera
que desplomará al sol buscando, en ti, refugio
y se anidará en tu piel y en tus fulgentes ojos.

Otearemos la distancia tomados de las manos
en inverosímil vuelo entre nubes de colores,
halarán nuestra barca miles de mariposas
y viajaremos abrazados rumbo al azul del cielo.

 

 

¡Solo para que me quieras!

Te observé por los ojos de mi esqueleto,
te escuché a través de mis gafas,
brindé por cinco veces a tu cuerpo
y por diez a tu pensamiento.
¡Solo para que me quieras!

Escribí tu nombre en mi vino,
Impregné, de tu perfume, mi alma,
te llevé entre los sueños de mis noches
y aprendí a leer en tu lenguaje de amor.
¡Solo para que me quieras!

Te ofrecí una lluvia menuda de azucenas,
te vestí de senderos infinitos,
llené de pecho tu corazón
y en tu fotografía pinté la primavera.
¡Solo para que me quieras!

Fue un lunes en que perdí el domingo
y me di con la tristeza en mi cabeza.
Entre la penumbra de un amor en sombra
me repuse sonriendo con mis labios
y te escuché por mis manos alejarte.
¡Solo para…!

 

 

Tejiste una ilusión
entre mis campos

Estás junto a mí como mi aire
en los presurosos pasos de mi vida.
Escucho el latir de tus arterias
cuando urdes ilusiones en mis sueños,
ante el azul sereno de mis noches
y entre los gemidos de caricias y pasiones.

El sol nos ilumina y lanza un grito
extasiado con el aroma de tus besos,
exultante emana su fulgor de color rosa,
para mí, para ti, mi princesa adorada
que acaricias mis minutos y mis horas,
meciéndome en la hamaca de tus brazos.

Hay miel en tus ojos cuando miras
que convierte mis años en nirvana,
miro en el cielo como surgen las estrellas,
como abren los capullos de las flores
cual danza esbelta entre los campos
irradiándoles verdor y primavera.

 

 

Tu cuerpo es largo trecho
que quiero recorrer

A cántaros la luz cae sobre tus ojos,
a esos ojos tuyos de encrespada ausencia.
Destellos de dulzura crecen desde tu alma
y se anclan en tu voz de melodiosa distancia.

Desde mi playa triste, desde donde te amaba
callado y delirante entre las aguas dormidas,
escribí tu dulce nombre en guirnaldas rojas
y tu corazón se abrió como un capullo de flor.

Cúbrete con mi sombra como si tuvieras frío
que hoy llueven mis palabras acariciando tu oído.
Vuelan las mariposas en colorines de seda
y rítmicamente un árbol hace caer sus hojas.

Nos acompañan luciérnagas al atardecer sombrío,
las golondrinas llaman con afán el verano,
viajan con el crepúsculo las gaviotas de plata
y al amanecer huyen los pájaros cantores.

Tu piel color del cobre en tus horas soleadas,
de senos perfumados con aroma de incienso,
de olfato melancólico como las madreselvas.
Tu cuerpo es largo trecho que quiero recorrer.

 

 

Mi amor eternizado
en tus caricias

Para que no me olvides:
Te tatuaré con siluetas de alegría,
te llevaré entre las galaxias de mis sueños
en pasmosa suavidad de felpa y terciopelo.

Seré tu ángel compañero, y con dulces aleteos,
eclipsaré el sol para brindarte una noche
en un claro de luna, estrellas y luciérnagas.

Para que no me olvides:
Inundaré de besos tu boca purpurina
hasta caldear tus labios candorosos.
asiré tu cuerpo y libaré la miel en tu sonrisa,
en un cendal de nubes, ante el azul del cielo.

Te llevaré por los caminos de mi ensueño
en el brioso corcel de mi ternura,
entre besos y aromas de mil flores
y entre rugidos del amor en celo.

Para que no me olvides:
Te amaré hasta el seno de mi ocaso,
hasta que mi corazón en el crepúsculo agonice
y hasta que mi alma viaje a la región celeste.

 

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