CON OLOR A ROSAS

Daniela Mendoza Movilla

 

Lágrimas y gotas de lluvia

 Hace muchos años, no recuerdo la edad o fecha exacta, yo lloraba en la ducha por todo lo que pasaba a mi alrededor. ¡Ya no podía más! Como “una débil» me desahogué. Desde entonces reprimo tanto mis sentimientos hasta el punto de no puedo más y las lágrimas brotan debajo de las gotas de lluvia artificial.

 

No estamos preparados, no estoy preparada

No lo estoy. No estoy preparada para morir, ni siquiera si lo acepto como algo natural (nacer, crecer, morir). Tampoco creo que estemos listos para enfrentarla o presenciarla; no obstante, si pensamos en ella: una, dos o millones de veces y en diferentes situaciones pensamos e imaginamos cómo sería o cómo se sentiría.

Incluso un doctor teniendo claro que la muerte es una consecuencia de la vida, nunca va a estar preparado para ver unos ojos perder su brillo, un cuerpo enfriarse y un corazón dejar de latir, porque lo va a recordar siempre, no importando cuánto lo intente, no lo podrá olvidar porque será eternamente traumático.

Ni siquiera yo, una epicureísta que acepta la muerte como algo natural, voy a estar lista para irme. No sé qué haya después de la muerte; no sé si el cielo, no sé si voy a volver a vivir o simplemente, nada. Pero estoy segura que voy a tener miedo cuando llegue la hora.

Voy a sentir mi corazón latir desaforadamente y el pánico apoderarse de mi cuerpo. No voy a estar lista cuando sienta mis ojos cerrarse, mi pecho apretarse por la falta de oxígeno y mi corazón dejar de latir.

No estoy preparada para morir.


¿Qué vas a hacer?

¿Qué vas a hacer cuando despiertes?

Cuando abras los ojos y la luz del sol te ciegue.

Cuando veas que es el final.

Cuando sientas tu final.

Cuando entres en pánico y empieces a tener miedo hasta a ti mismo.

¿Qué vas a hacer cuando seas solo tú?


 

Risas silenciosas y lágrimas invisibles

Somos como un vaso roto cuando aguantamos más de lo que podemos soportar. Cuando explotamos herimos a todos aquellos que están cerca de nosotros y, lo peor, es que se siente bien. Se siente bien hacer daño. Se siente bien hacer lo mismo que hicieron con nosotros. Es inevitable hacerlo. Se requiere de ascos, decepción y frustración. Somos monstruos y lo sabemos.

 

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3 comentarios en «Con olor a rosas»

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