LA POESÍA DE HERMANDAD

Lindantonella Solano Mendoza

 

JINTU DE WOLUNKA

Seré   acaso  una   jintu   de  wolunka
    soy el hilo  roto que dejo  la  walekeru,
La  huella  de  Paulina Epiayu
El camino de ipa y la  hormiga
La  gota  de  jaipai en  el  asahi,
El sueño de  mi tio abuelo Sandalio;
Una  polowi  en un  Rio Ranchería
Que  foráneos  sanguijuelas
  Traman desviar  su cauce,
mi  eiruku es  jasai
kashi en creciente
Estoy en un desierto  de   susha,
jalashi waya- donde  estamos?
En la palaa de  kataóu o  en el laberinto de  yoruja?
Somos   aun  yotojoro, cactus  o un pichiguel perdido,
Estamos dentro del corazón de  una iguaraya
En el palabrero camino,
Wayuu, Guajira, taya  wanepiia

 

Sumaigua desnuda

                           

Bien está que se viva y que se muera
Salvo mi corazón, todo está bien. 
Eduardo Carranza


Una    vez  por  mes,
Entre  la  súbitas      miradas  de  mi cama,  
Los Cachivaches, muebles  y paredes;
Paseo desnuda  evocando  la  dulce
Presencia  del  paraíso;
Lo he  buscado  infructuosamente,
Y ni  siquiera  el espejo
Lo retracta,
Ese  fantasma  que extraño,
Su  voz  de canario,
Y su  risa de  espuma,
Se  han   desvanecido,
Como los  días   que  se  comieron las  horas  añicos
Y nos  deja  solo  recuerdos,
Como  se  desaparecieron   los   unicornios,
Se  fugaron  buscando,
Un  horizonte  propio,
Un  refugio

 

 

En   la cuerda del silencio

 

Tú eres  la  saliva  de  un vocablo
Bajo la  luz  de  la  luna.
Héctor  Rojas  Herazo

Es inútil embriagarse de lo perdido,
La misma silaba
Tiembla en sollozos,
Por la mortaja del silencio,

La  boca  es  un muro
Con  grietas  de muerte,
Trata  de  calmar  
El  trueno   del  insensato
Que  custodia  a la  vida,
Ese  fantasma  que  se  nombra
En voz  baja;
 En   el  ruidoso  porvenir
De  esta  cabeza  donde  hierven
Las  piedras  de la  eternidad.

El  silencio  es  una  puerta,
Por  ella  se  divisa  una  bandada
De  papeles  en blanco,
Muerde al  viento,
De   los  últimos   hombres,
Cuando  Prometeo  ha  derretido
El  nido de las hormigas,
Los  ojos  son;
Serruchos  roídos
Por    el  marco  de  
Esta  casa  en derrumbe.

 

 

DESPREVENIDA TELA DEL SIN RETORNO

Lo más terrible se aprende en la vida y
Lo hermoso nos cuesta la vida.
A José María, a los jóvenes y niños
Que desaparecen sin razón
.

     Ruiseñores
parten cuando
apenas su alba
entra en el vuelo de la brevedad;
las flores aún los acarician

y el día de las sonrisas
empieza su baile;
entonces una lluvia
presurosa y púrpura,
los hace caer en la desprevenida
tela del sin retorno.

 

 

JINTU DE WOLUNKA

Seré   acaso  una   jintu   de  wolunka
    soy el hilo  roto que dejo  la  walekeru,
La  huella  de  Paulina Epiayu
El camino de ipa y la  hormiga
La  gota  de  jaipai en  el  asahi,
El sueño de  mi tio abuelo Sandalio;
Una  polowi  en un  Rio Ranchería
Que  foráneos  sanguijuelas
  Traman desviar  su cauce,
mi  eiruku es  jasai
kashi en creciente
Estoy en un desierto  de   susha,
jalashi waya- donde  estamos?
En la palaa de  kataóu o  en el laberinto de  yoruja?
Somos   aun  yotojoro, cactus  o un pichiguel perdido,
Estamos dentro del corazón de  una iguaraya
En el palabrero camino,
Wayuu, Guajira, taya  wanepiia

 

LOS SUEÑOS DE SECURRU

kashi -luna saborea el aroma
del viento,

cuando danza el agua 
en los ojos del caminante,

los hijos de Mma- tierra
son espectros de kai- sol

un llanto con sangre y espinas 
brota de mma
recorre a jepirra

Aún sigue en 
Destierro juyaa- lluvia,
Clavada sigue 
La sed de los Wayuu.

 

 

ABYAYALA LLENO DE INTERROGANTES

América, no invoco tu nombre.
Cuando sujeto al corazón la espada,
Cuando aguanto en el alma la gotera.

Pablo Neruda.

Me vine sin permiso,
La carretera de palabras
Se escurre en el alud del tiempo
Y el silencio.

Llego con la voz rota
Y mis pies negros ancestrales
Recuerdos que encadenan,
Los ojos derraman el azadón
Y las cenizas del océano

En este Abyayala* lleno de interrogantes

Cruzando el humo lila Que recubre su cuerpo incierto.

*Abyayala; Nombre primigenio dado por los indígenas al territorio hoy llamado América.

 

 

Poema a la Aseadora


Tú qué barres nuestras inmundicias,

 En el desolado tiempo de las pestes,

Y las mañanas que tienen sabor a muertes

Con tu sencilla mirada, vas desprendiendo

El polvo de los llantos y gritos, has aprendido

a echar en tu morral de pendiente el cuidado de tus hijos,

llegas con tus manos llenas de cayos de servirle a todos,

son importar el estatus, tu superhéroe invisible de

sueldos caídos en contratos públicos, corres el riesgo de

un despido incesante, pero tú valiente camino y el escudo

de luz en persistencia por los que esperan en casa te llenan

de bríos y llegas a los anales de la incertidumbre día a día, a ti que te

Sofocada por todos, agradecemos tu coraje y esfuerzo superhéroe del

cuidado y el ingente camino.

 

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (3 votos, promedio: 4,33 de 5)
Cargando...

3 comentarios en «La poesía de hermandad»

  1. Hermosos tus poemas Lindantonella. Expresan vivencias dificiles de nuestra America por los cuales han pasado la mayoría de nuestros pueblos. Felicitación por ese don poético. Un abrazo.

Déjanos tu comentario