ESENCIA DE MUJER

Roberto Enríquez Izquierdo

 

 

Me proclamo

Soy mujer en el sentido
auténtico de la palabra,
como lo declara el artista
y como lo reconoce el poeta.

Soy dueña única
de mi vida y de mis sueños;
por lo tanto, en todos los días
de las semanas, inclusive
en los más cenicientos
crecerá en mí la esperanza
y el deseo profundo de ser mejor.

Mi felicidad soy yo
y nadie encadenará mi alma
con el disfraz del amor,
quien me ame…
me amará por lo que soy,
dejándome crecer libremente
hacia la persona ideal que deseo ser.

Me estimo y confío en mí
porque soy inteligente,
para tomar decisiones
y para construir caminos;
no malgasto el presente
pensando en el pasado
y confío siempre en mí
como la noche en el día,
como el nido en el árbol
y como el árbol en el viento.

Tengo de mí el más elevado concepto
y enfrento con la cabeza en alto las derrotas.
con justa razón puedo decir:
“Estoy encantada
De haberme conocido”

 

 

 

 

Esencia femenina

Unificar esta historia
partida en dos pedazos,
con la presencia andante
de la mujer y el hombre,
tejiendo un universo
soñando por los dos
que inaugure el reino
de la reconciliación.

 

 

 

Ella junto a el

Se necesita una mujer
que anhele superarse,
que mire a las estrellas
con deseo de alcanzarlas;
que proyecte su futuro
con la ecuación del presente.

Esa mujer indomable
a las inclemencias del tiempo,
ante la tempestad de la vida
y a las barreras del afecto;
en quien no exista motivo
que interrumpa su camino.

Una mujer que busque
la metáfora del encuentro
donde ella y él compartan
sus miradas seductoras,
sus gestos insinuantes,
sus latidos silenciosos,
sus pasos decididos.

Una mujer que comprenda
que crece en un universo
que enseña a ser mujer y hombre
y que es necesario tejer
una estructura social
soñada por los dos.

…Esa mujer, eres tú.

 

Gotas de rocío

Gota a gota
el rocío de la mañana
se esparce por el mundo
y ha llegado el alba
a tu universo en flor.

El pentagrama de la existencia,
en bemoles y sostenidos, te canta
y todas sus notas
armonizan tu andar.

Los ojos ya no duermen,
están mirando
lo que nunca han visto:
las líneas de estrellas
desde tu Ser al infinito,
las bocas del aire
cuando te besan,
los rayos del sol
cuando saludan tu piel…

Y mientras la libertad
se camufla entre el poder
tú auscultas su guarida
y mientras la muerte
se pasea sin tregua
tú permaneces en vigilia por la vida.

Hoy te ofrezco mis manos,
mi amor y mi ser
niña, madre, esposa, mujer.


 

Gotas de orvalho

Traducción: Andrea Barrios

 

Gota a gota

o orvalho da manhã

esparrama-se pelo mundo

e chegou a alba

ao teu universo em flor.

 

O pentagrama da existência,

em bemóis e sustenidos, canta-te

e todas as tuas notas

harmonizam teu andar.

 

Os olhos já não dormem,

estão olhando

o que nunca viram:

as linhas de estrelas

desde teu Ser ao infinito,

as bocas do ar

quando te beijam,

os raios do sol

quando saúdam tua pele…

 

E enquanto a liberdade

se camufla entre o poder

tu auscultas sua guarida

e enquanto a morte

passeia sem trégua

tu permaneces em vigília por toda a vida.

 

Hoje eu te ofereço minhas mãos,

meu amor e meu ser

menina, mãe, esposa, mulher.

 

 

Mujer y libertad

Naciste en un escenario
donde crece el miedo,
donde germina el conformismo,
donde el silencio
forma un nudo en la garganta
y acalla el grito de protesta.

Allí creces mujer
donde las tradiciones
y costumbres tiranizan
buscando disgregar
el alma de tu cuerpo
y la razón de tu corazón.

Observa:
el árbol se conmueve,
lo agita el viento,
el aire muge, algo lo oprime,
el río se precipita, lo atrae el vacío,
el agua hierve, algo la calienta…

¿Acaso el equilibrio cósmico se ha roto?
¿Y tú deseas cambiar este paradigma?
Entonces, inventas tu propio idioma,
tu propia música y tú propia danza
para exorcizar el fantasma
que paraliza tu alegría.
Y, reafirmar así tu libertad,
en una fiesta de curación
al ritmo del tambor negro,
de la flauta y el charango.

 

 

Antes debes estar lista

Da cuerda a tu brazo y a tu corazón,
búscate de tras de las manos que te han cubierto.
¡Levanta la cabeza, mira hacia arriba!
Se aproxima la hora,
baña tu cuerpo.


No amanezcas pálida, duerme tranquila,
levanta tu órgano oral de entre el silencio.
¡Ten fuerte tu mano, no te fatigues!
Se aproxima la hora,
ve despertando.


Llena tus intestinos y reflexiona
que necesitas comer, no tengas pena.
¡No entierres aún el diente, no es el tiempo!
Se aproxima la hora,
se cautelosa.


Remienda pronto tu traje y cubre tu cuerpo,
combate el frío por la izquierda y por la derecha.
¡No te sientas paria entre los ricos!
Se aproxima la hora,
ponte el vestido.


Están contando tus pasos, en el cansancio,
muchos ojos te miran, camina firme.
¡No busques en la misa, ya no hay amigos!
Se aproxima la hora,
ponte al día.


Está llegando la hora, triplica tu aliento,
afina tu garganta, no te hagas víctima,
¡Cierra todas las griegas, que nadie entre!
Que ya llegó la hora…
ponte la luna.

 

 

Su nombre es ¡Mujer!

Un Ángel llegó hasta el Creador,
quien, en aquel instante,
terminaba una obra de arte.
Era una hermosa figura
con delicada textura,
era emblema de las flores
de esencias y de perfumes.


Absorto en su contemplar, preguntó:
¿Suscita alegría y tristeza a la vez?
El Maestro de maestros respondió:
es posible porque para ser Madre
se requiere ser sensible
cual planta dormidera,
tener dispuesta una lágrima
para percibir la dulzura
de la sonrisa de un niño,
como también, la angustia
del que padece hambre y frío.


Se observa fuerte y delicada:
dijo el Ángel,
el Creador expresó:
es que tiene un corazón de oro
y es sencilla, amable y casta,
una hormiga en el trabajo
y para defenderse, leona;
es lo suficiente fuerte
para abrazar el mundo
y mitigar en el hombre
ese dolor profundo
que aflige su corazón.


¿Por qué me atraen sus ojos?
Preguntó nuevamente el Ángel,
porque son el reflejo de su alma
y si te miras en ellos
encontrarás una fuente,
donde hay ternura que aísla el egoísmo
y crea espacios de amor,
bálsamo que llega al hombre
y le calma su dolor.


El Artista respiró profundo,
y dijo: ¡Esta obra está concluida!,
de mi parte interna ha salido,
y a mí tendrá que volver.
Interrumpe el Ángel diciendo:
¿Cómo se llama?
Su nombre es ¡Mujer!


Entonces:
se sobrecogió el universo,
callaron las palabras
y hasta el silencio mismo
enmudeció un instante.
suspendieron su música
el ruiseñor y el viento,
el mar y las gaviotas,
el río y la floresta.
Calló también el hombre
quien sería feliz con ella
y nacieron los poetas
para escribir su nombre.

 

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4 comentarios en «Esencia de mujer»

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