UN TRIÁNGULO CARO DE PAGAR

Yedenira Cid

Julio Smith Casanova consideraba que todo tiene un precio, todo se compra y todo se vende.

Su padre, de origen estadounidense y muerto en la Guerra del Golfo sirviendo a su patria, dejó una pensión vitalicia a su esposa Sara, hermosa mujer juarense. Estos recursos le alcazaban para vivir modestamente, pero no eran suficientes para llevar la vida de lujos y clubes deseados por ella. Decidida a obtener todo aquello que anhelaba y haciendo uso de los atributos físicos con que había sido dotada, comenzó a hacerse fama por los placeres que daba a hombres de posición holgada. La buena fortuna no duró para siempre, Sara forma parte ya de las estadísticas de los feminicidios de Juárez; situación que orilló a Julio a trabajar para mantener el estilo de vida al acostumbrado por su madre.

Ciudad Juárez es una urbe fronteriza mexicana caracterizada por la gran actividad industrial y comercial, dada su cercanía con los Estados Unidos. Allí, cuando la noche llega, todo se transforma en bulla, mujeres y hombres de la vida galante aparecen por las esquinas del eje vial Juan Gabriel, los bares y antros son iluminados por espectaculares luces; gringos y mexicanos se mezclan en busca de diversión y placeres excesivos.

Julio Casanova, joven atractivo y ambicioso, no tardó en sacar provecho de estas cualidades. Se empleó en un bar, prestigiado por el tipo de gente que lo frecuentaba: clientes adinerados. Mujeres de todas las edades lo asediaban y él siempre terminaba la noche entre las finas sábanas de seda de algún lujoso hotel o apartamento, recibiendo jugosa paga por sus servicios. Era esmerado, ¡oh, sí que lo era!

Una noche, el magnate don Carlos Rico llegó al bar, su atención fue atraída por el singular carisma y galanura de Julio. Como cazador que acecha a su presa, visitó en varias ocasiones este lugar para deleitarse y para indagar sobre él. La seguridad dada por el poder del dinero y motivado por todas las sensaciones que aquel muchacho le provocaba, decidió hacerle una propuesta, la cual consistía en proveerle una vida de lujos a cambio de la fidelidad y entrega absoluta de Julio. Don Carlos, acostumbrado a ganar y conociendo el talón de Aquiles de su presa, sabía lo fácil que sería acorralarlo.

Julio aceptó no muy convencido, aunque gustoso por la vida que ahora tendría. El afecto e inclinación por las mujeres se mantuvieron siempre dentro de sí y todos los días se reprendía por no ser leal a sus preferencias sexuales, sin embargo, el amor y las atenciones procuradas por don Carlos hacia él, apaciguaban ese sentimiento de culpa. Le compró un departamento en una de las zonas más suntuosas de Juárez. Su nivel de vida era exquisito, viajaba a lugares de ensueño, comía, bebía y vestía siempre de lo mejor, obviamente su nariz también se encontraba complacida al inhalar nieve fina de otras tierras.

Julio Casanova gozaba de la fortuna del magnate mas no vivía con él, pues a pesar de todo, solo era el amante. En una ocasión, recorriendo las tiendas de una gran galería, el muchacho notó la presencia de aquel que lo mantenía, acompañado de su esposa, las argollas en sus dedos anulares los delataba. La mirada de la pareja se encontró con la de Julio, perplejos y sorprendidos los tres, disimularon su nerviosismo y, sin decir nada, siguieron su camino.

Ella hizo revivir en él las noches fugaces llenas de sudor y pasión, recuerdos candentes de aquel pasado no muy lejano cuando trabajaba en el bar y, aunque ella también pagó por tenerlo, ninguna mujer se le comparó, siempre la creyó una diosa en los menesteres eróticos.

En medio de la ansiedad y el morbo por volverla a ver, buscó con especial ahínco el modo de contactarla, sabiendo que aquella “decente y honorable mujer”, era la esposa de su amante y benefactor. No le importó, pues, solo sentía aversión por don Carlos y desprecio por sí mismo. Al poco tiempo la localizó, sabía de la reciprocidad emocional que había entre ellos. Acordaron verse, aprovechando la ausencia del millonario, quien estaría de viaje fuera del país por razones de negocios.

El encuentro entre ambos llegó, no hubo explicaciones ni preguntas, solo una entrega total y apasionada. La fusión de los dos fuegos sucedía cada vez que el marido y el amante (el mismo a la vez) se ausentaba. Julio nunca develó a la mujer la verdad de la relación furtiva que sostenía con el cónyuge, para evitarle malestar y para no sentir la vergüenza de ser repudiado por ella.

Don Carlos Rico comenzó a intuir que su esposa estaba haciéndole una mala jugada; su matrimonio era un contrato por conveniencia, sin embargo, tampoco quería pasar como un “cornudo” ante los ojos de los demás, su dignidad y amor propios se lo impedían. Contrató los servicios de un agente experto en investigaciones. No le llevó mucho tiempo al detective descubrir lo que sucedía. Como parte de su trabajo, recopiló toda la información que evidenciaba la conducta inusual e inapropiada de la mujer, incluidas obviamente, fotografías y conversaciones telefónicas.

Para sorpresa del empresario, también se enteró que estaba implicado el hombre a quien había entregado todo, hasta su amor. Montado en gran cólera y aunque la decepción, la tristeza y la frustración lo embargaron, no dijo nada, su inteligencia le hizo no manifestar estos sentimientos. Optó por planear mejor las cosas y actuar calladamente. Esto le hizo saborear anticipadamente su triunfo, deleitándose con el sufrimiento de ambos. En sigilo había gestado la estocada final, cuadrando el escenario de manera impecable.

Finalmente, todo tiene un precio, todo se compra y todo se vende.

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22 comentarios en «Un triángulo caro de pagar»

  1. FELICIDADES querida Yede. Después de un tiempo te decidiste por escribir un cuento, cómo te lo dije…Se convirtió en un placer leer algo diferente a lo que usualmente tomo en mis manos y mente…Me gustó pero la venganza fué muy rápida, los hubieras hecho tembkar más .😝 Te envío un afectuoso abrazo. Eres mi amiga y ahora mi escritora. En hora buena.

    1. Hola, querida Gretel, gracias por tu apreciación. Te cuento que voy comenzando y todos sus comentarios son bienvenidos pues contribuiyen a mi formación.💕🌻

  2. Muchas, felicidades admirada maestra Yede, me encantó, la historia clama un episodio de desenlace. Al fin todo se compra y vende. Felicidades infinitas
    Mtro Valverde

  3. Hola, querida prima! 😉
    Muchas felicidades por la historia relatada, con un trasfondo muy fuerte (feminicidios en Juárez) pues todo en la vida tiene un precio y en algún momento de nuestras vidas, debemos «pagar» la factura; muchas gracias por compartir tu creación, espero sea el inicio de muchas más…

    Recibe un cariñoso abrazo.

    No olvides que te quiero mucho!

    Rocío Zamora

  4. La buena redacción y el uso de las palabras correctas para describir situaciones, es algo que definitivamente la caracteriza y el cuento no fue la excepción. Me gustó porque la lectura fue sencilla de comprender y la temática alienta a seguir leyendo.
    El final intriga pero deja mucho a la imaginación. 😄

  5. Licenciada, gran expresión escrita, interesante y cautivadora, aunque al inicio cuesta un poco entender el entorno. Envuelve al lector a seguir con detenimiento el desenlace de la historia , intentando para uno poder imaginar el final. Muchas gracias por regalarnos su arte, felicidades

  6. Desde el principio es cautivante, me pareció interesante porque aunque son casos mas comunes de lo que pensamos, no deja de impresionar en un contexto de moralidad social y me encanto que la capacidad descriptiva de la autora facilita la imaginación del escenario.

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