UN FINAL DE MADRE

Delia Bolaño Ipuana

 

Detrás de tus muros

Carmen, María, Juliana, quién seas, valora

Lo que eres, no permitiendo

Que su brazo ya no se levante

Para abrazarte, que los use para

Golpear tu rostro cansado y frágil

 ese que cubres con maquillaje,

para tratar de ocultar el karma

que se convierte en tu cruel rutina,

Las cicatrices de tu cuerpo femenino

Se han plasmado como tatuaje que

Decides dejar habitar en ti,

Permitiendo que el masoquismo

Te convierta en esclava del olvido

Borrando en ti tu valor incalculable,

Elena, Isabel, quién seas,

Aunque trates de ocultar

Tu debilidad y el maltrato

Que convive contigo, aunque

Te miren y no te digan nada

Ten la plena certeza, que

De manera inmediata

 tus ojos revelan los golpes,

Las humillaciones, la violación

Que detrás de tus muros

Tratas de ocultar,

Juana, Melisa, quién seas

Es el tiempo de ser valiente

De permitir una

Introspección de tu ser

¿Por qué permites que te deshojen

 Las manos del imbécil e incapaz de amarse a sí

Mismo? libera tu ser, tu cuerpo

De los lazos del cobarde

Machista que existe para

Seguir reafirmando aquello

Que lo escritura como

Un simple infeliz,

No permitas ser

El objeto para satisfacer

Su vacío y su tristeza

Patricia, Claudia, quién seas

Encuentra la puerta que

Te lleve a la libertad, a romper la

Cadena que tú misma has atado

En ti, encuentra la llave

Que escondes detrás de tus muros.

 

 

Un final de madre

Sus ojos se apagaron, el dolor se acabó

Luego de un llanto que nadie escuchó,

Ellos enterraron su inocencia, su

Debilidad en su corazón indolente,

bajo su fragilidad, no entendía por qué

Ella, quien le dio vida, permitía que

Tras duros sometimientos alguien más

Le apagara la ilusión con la que un día

Llegó sin saber su cruel destino.

Fueron cortos sus años, aunque al lado de

Su madre lograba apaciguar cualquier

Situación negativa, pero ese día, no pensó

Que ella tuviese el valor de permitir, que su luz

Se apagase a la llegada de un extraño, al que amo

Más que a él, aunque con sus ojos, su llanto en ese

Momento que nadie vio, que nadie escuchó y que nadie sintió,

 le suplicó a ella, solo a ella, a su madre que

No lo dejara solo, que no lo abandonara, pero no hizo nada,

Fue más grandes su instinto sexual, que su instinto

De madre, cuando ya no sintió nada, cuando finalmente

Todo acabó, solo ahí en ese momento, el mundo pudo

Verlo, escucharlo, pudo llorar con él,

 deseando defenderlo de aquello

Que ya había pasado,

pero ¿ya para qué, ya para qué?

Aun así, cuando todo acabó

él durmió pensando solo en ella,

La inocencia de un niño

y su amor a esa, no tiene límites.

Como no tiene límites la maldad

Que atenta contra ellos.

 

 

Ellas, mi musa

Ellas, mi musa, los mejores versos

Del poema de mi existencia, la razón

De navegar en el mar de mi tiempo,

Las alas perfectas para emprender el

Vuelo hacia mis sueños y allá en la cima más

Alta volverlos una realidad. 

Solo ellas, Delia Beatriz y Linda Pastora

protagonistas del mejor

Capítulo del libro del cual soy protagonista, páginas

Que solo ellas me permiten pulir, usando el mejor

Espero, las mejores hojas, los mejores capítulos,

Donde Plasmo lo más sensible de mi ser, sus risas, sus

Juegos, sus peleas y lo que son ellas, mis hijas.

Dos razones para escribir, para encontrar sentido a lo

Que soy, solo ellas me llevan entender mi mejor papel,

Mi rol y dar sentido a lo que no tenía sentido

simplemente ellas, mi Taty y mi Pato

Mis hijas, ellas, el complemento perfecto

de un poema incompleto.

 

 

Aquella noche

Recuerdo esa noche que te vi y

 desde entonces no he dejado de verte,

 creo que tampoco tú has dejado de hacerlo,

Desde esa vez en que nuestras miradas se cruzaron

Así mismo nuestros corazones.

De la mano juntos hemos venido narrando

Simplemente la lógica de la convivencia,

 lo que más admiro es que no me equivoqué,

mi mal carácter, ha sido el complemento

de tu buen genio,

Polos opuestos que articulan la energía

que cohesiona lo que somos.

Ha pasado el tiempo y aun nos miramos

Con la misma fijación de aquella primera vez,

Probablemente nuestra piel envejezca, mientras

Que nuestro corazón seguirá igual, conservando

El mismo sentir que inició aquella noche de luna

Nueva, noche que permitió que ahí mismo todas

Las fases cobraran vida en ti y en mí, evitando así

Cambios externos a la historia que hoy narramos.

 

 

 Honrando a mi padre

Alimenta tu presencia masculina

Los senos del hogar, no es tan

Común conmemorarte, eso no te afecta,

Describir lo que eres en estas líneas papá era

Necesario, honrar La fuerza que complementa

tu estar en casa, los valores que inculcas

Silenciosamente sumergido en prudencia.

Emprendes cada mañana junto al sol

La labor que busca el sustento de tus hijos,

¿Cómo no escribirte, cómo no cantarte, cómo no

Amarte padre?

Cuando tu valor está en proteger a tus hijos

Resguardando su camino, permitiendo

verlos llegar a sus sueños

que no son más que los tuyos.

Hoy sentado con una taza de café

 admiras cómo ellos, tus hijos y sus hijos

Te abrazan, te celebran, honrando tu fiel

Existencia, la obra maestra de tu diseño,

Sacrificio y el amor que te certifica

como un verdadero padre.

 

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2 comentarios en «Un final de madre»

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