¿QUÉ TIENE DE MALO SER PROFESOR?

Danny Domínguez

Un jueves por la tarde, mientras veía el atardecer sinuano sentada en un tronco junto al río Sinú y, conversando con un amigo sobre temas varios, me lanzó una pregunta que respondí sin tanto vacile:

— ¿Cómo es tu relación con tu papá?

—Bien —le dije—, a pesar de que es profesor y casi no pasa tiempo con nosotros (sus hijos), nos entendemos bien.

Me miró fijamente y vaciló antes de volver a preguntar:

— ¿Es tan malo ser hija de un profesor?

Me reí.

—No, no es para nada malo ser hija de un profesor.

Tras la pregunta de mi amigo, me vi en la obligación de contarle algunas historias que había vivido con mi padre, a pesar de que ser profesor conlleva compartir el veinte por ciento del tiempo con la familia y el ochenta con los estudiantes; aun así, el trabajo está subvalorado. Entre cuentos y anécdotas, le dije que mi papá había estado secuestrado mucho tiempo, pero había sido tantos años atrás y yo estaba tan pequeña, que mis recuerdos eran demasiado vagos.

Sin embargo, me comprometí a investigar y sacarle la información a mi padre, para contarle todo después. Ese fin de semana, viajé a mi pueblo natal Chinú, Córdoba y aproveché para sentarme a hablar y tomar café con él, quería saber toda la historia sobre lo sucedido cuando trabajaba en Ayapel, Córdoba.

Él inició diciendo:

—Es el año 2009, imagina que van corriendo los meses de enero y febrero, después de unos acuerdos que hice, pasé de “Escobillitas” a “El Guamo”, ambos corregimientos del municipio de Ayapel. Por esos días, se recrudecía el ambiente debido a que la zona es un corredor del narcotráfico y de grupos al margen de la ley. Por casualidades de la vida, terminé alojado en una finca llamada “La nave”. Al principio no sabía quién era el propietario, hasta que a finales de enero, cuando varios hombres armados llegan a la finca identificándose como trabajadores de “Don Mario” y miembros del grupo armado “Las Águilas negras”, en ese entonces comandado por “El pantera”; nos dan la orden de alinearnos, a mí y a todos los trabajadores de la finca, que cuando mucho éramos nueve personas.

Todo el tiempo lo escuchaba expectante, mostrando cada vez más interés por lo que diría después. Él seguía diciendo:

—Una vez reunidos y alineados, Don Mario nos recalca que ya no se iba a trabajar más para “Macaco”, quien por esos días había sido capturado y procesado con extradición a Estados Unidos, sino para él. Posteriormente, nos pide la documentación para verificar nuestra procedencia y el motivo de nuestra estadía en la aquella finca. Al ver mi documento, me preguntó:

—¿Qué hace usted por acá?

—Soy docente —dije intentando ocultar el miedo notable en mi voz—, me asignaron dar clases en esta zona.

—Listo, profe —me dijo mirándome fijamente—, con usted nadie se va a meter, puede estar tranquilo y dar sus clases sin ningún problema, pero eso sí: No se le ocurra escaparse porque no nos hacemos responsables de lo que le suceda en el camino.

“Así pasaron los días, mientras ellos poco a poco desvalijaban la finca sacando el ganado, yo caminaba con un escolta armado hasta la escuelita; si tu mamá o tu abuelita me llamaban, o quién sea, tenía que poner el celular en alta voz para que ellos escucharan.

Se quedó pensando, lo miré fijamente y le pregunté:

— ¿Qué más pasó después?

Siguió en silencio otro par de segundos más, hasta que decidió continuar:

—Durante ese mes, inventé excusas y actividades injustificables para no ir a verlos a ustedes: mis hijos, a mi esposa y a mi mamá, tú sabes que era costumbre visitarlos cada quince día —afirmé con la cabeza, ambos tomamos un sorbo de café.

—No fue sino hasta principios de marzo —pensó otros segundos—, recuerdo que era viernes, llegué a la finca en la tarde, como era costumbre después de mis clases, vi que todos estaban bastante alterados, corrían, llamaban por los radios, daban órdenes, iban y venía en sus camionetas, en fin… estaban bastante desesperados. La cuestión es que se hizo de noche y todos los trabajadores de la finca y yo, nos fuimos a dormir. Al día siguiente cuando nos despertamos, no había ninguno, todos se habían ido. No nos atrevíamos a salir, el miedo nos estaba consumiendo. Pasaron varias horas, porque hasta a las 11:30 de la mañana fue que empezamos a oír ruidos de motores y helicópteros: eran los soldados de los antinarcóticos, los camiones con agentes del gaula, la policía y cualquier otra institución del gobierno que te puedas imaginar.

Al ver que mi papá seguía en silencio y que no tenía intención de seguir hablando, le pregunté:

— ¿Qué pasó con ellos?

—No sé, los agentes no encontraron nada que indicara su paradero. Al cabo de unos cuantos días nos dejaron salir.

— ¿Y tú? ¿Seguiste trabajando ahí?

—Si, y eso que me quejé varias veces ante la Secretaria de Educación, pero que va, me volvieron a asignar la misma escuelita, aunque ya no iba a vivir en “La nave” sino en la casa de un padre de familia.

— ¿Cuánto tiempo más te quedaste?

—Cinco años, después logré conseguir una permuta y me vine a trabajar a Montería.

Lo miré antes de hacerle la siguiente pregunta:

— ¿Qué tiene de malo ser profesor?

Guardó silencio.

El lunes, cuando regresé a Montería cuadré una cita con mi amigo para contarle toda la historia, al finalizar él me miró y me preguntó:

— ¿Qué tiene de malo ser profesor?

Lo miré fijamente y le respondí lo mismo que me respondió mi papá:

—Ser profesor es la profesión más bella, pero en Colombia es un riesgo total.

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4 comentarios en «¿Qué tiene de malo ser profesor?»

  1. Hola Danny, acabo de leer tu cuento y quisiera felicitarte porque lograste mantener la tensión en el relato. La idea de que los diálogos retraten la experiencia me parece muy acertada. Por otra parte, la última oración me deja un sabor amargo y también la siguiente reflexión: ¿Cuándo podremos vivir sin miedo? Gracias por compartir esta producción literaria de tan alto nivel. Un abrazo.

  2. Hola mi Danny tu escrito es lo mas real que he podido leer te felicito eres increíble, no se como a una personita tan pequeña se le ocurren cosas tan grandes tienes un gran talento y lograrás un éxito increíble

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