AMOR Y PLACER

Samir Ortiz Altamiranda

 

COMO UN SUEÑO

Es verano de nuevo

El viento nos hizo chocar por tarde y la noche nos hizo juntar los labios

Respondí a tu mirada desde el primer momento

Esa sonrisa que se agiganta en tus órbitas de universo

Tan serena como el rumbo del río, tan imponente como su caudal.

 

Todo parece un juego de la vida e increíble en esta ciudad

Sigo intrigado, ilusionado y sumergido en una nostalgia hermosa

Me he salido con la mía y tú con la tuya

Y estoy seguro que debes estar sonriendo rumbo a casa.

 

Te obsequié mi cadena, y me terminé quedando con la tuya sin planearse

Orgullosamente ahora ostento un par de chupones y el aroma de tu loción por todos lados

Oportuno fue sentarnos en el puente y en la banca del parque, alcoholizados

Siendo sensatos, apagar todo y entrañablemente anhelarnos

Caminar de la mano sin importar que nos pispiaran o irnos a la cama sin querernos levantar

Decirnos te amo, mil veces y llorar en la terminal de transporte

Ha ido tantas veces a ese lugar y jamás imaginé salir llorando de ahí.

 

Aún nos veo caminar nerviosos, sin imaginar este presente

La paz, la pasión,  la proyección y la espiritualidad

Son pilares que solo caben en el amor de tu vida

Vales todo el afecto que tengo acumulado para dar.

 

Creo muy poco en las despedidas porque somos atrayentes

Siento, que la energía del mundo y de la gente se queda entre los átomos

Me reconforta, que aún huelo a ti

Tu filosofía y la mía van ligadas a algo que añoramos desde la infancia

Confío en la sensación que nos dejamos en los labios

En el jugueteo y en el mañana

Sé, que nos hará viajeros de tiempo completo

Y complicidades hasta el cansancio muchos veranos.

 

 

BUCLE

No esperaba que esa noche fuera la correcta

Desnudos

Hacer algo inolvidable con nuestros cuerpos

Arrojados a la inmensidad de una madrugada con la luna clara

Astros milenarios

Y las últimas ráfagas del verano decembrino.

Recuerdo a los árboles moverse a nuestro alrededor

No sentía calor, ni vergüenza, ni miedo

Sentía dicha

Ser tuyo en cada respiro, en cada desdén de tus manos sobre mis muslos

Sobre mi rostro, sobre mi espalda

Sobre mi pecho…

Estoy en ese momento, repitiendo el bucle

Te juro que anhelo estar ahí́

Contigo…

Acepto que la vida me quite lo que quiera

Si a cambio me concede este capricho, este romance

Estas ganas de llorar de emoción, al sentir que deseas mis besos.

Si me hallas en tus lagunas

Toma mi mano como ya lo has hecho

Mi alma sentirá́ tu energía entre el espacio

Entre las comisuras de la existencia

En el aliento del tiempo

En la fuerza con la que te llevo

Y en la esperanza que nunca pierdo.

 

 

CLÍMAX

 No usé fuerzas para resistirme

Te conocí como el viento y me describí como el fuego, me hacías crecer

Tan grande era el placer de lidiar con tu forma de avivarme

Que amé oírte hablar por horas.

 

Nacimos así, con un deseo ígneo conectado a cada neurona

Soy de sensaciones y tú de revoluciones

Cada decibel de tu locura… se hacía directamente proporcional a mis caprichos.

 

Yo que he sido tan libre… para ti me llenaba de ganas

Interiorizaba y me decía: para ti siempre seré erótico

Como un mantra y orgasmo

Balance y frenesí

Saltas a mi mente y sostienes tu dominio

Logras tu cometido… pero prolongas el clímax

Ahí no me hallo perdido, ni lívido.

 

Somos el placer puro

El ruido de las hojas crujir entre las llamas

Y el último suspiro que reposa sobre las brasas

Sonríe… palpitando con la energía proporcionada

Con el beso de cierre, con los cuerpos mojados

Con el alma rendida y tendida

Con el goce infinito

Para el recuerdo.

 

 

120 horas de romance

En la parte más baja del Sinú́

Eras un hilillo de agua azul turquí́

Rompiendo el pedregoso camino de mis neuronas

Sacudiendo mis hormonas y vaciando mi aliento.

 

Pasaron los años

Jamás creí́ ver el valle claro de luciérnagas que aletea en tus ojos

Llevarme directo a tu embrujo

Y caer en el limbo de tu frescura.

 

Curiosos los dos…

Atrevidos es lo que somos; cuando no separamos los tiempos

Y la madrugada nos consume

Fervientes y coquetos

Hablando locuras de jóvenes que a penas

Son enternecidos por la idea de lo que se conoce como romance.

 

Déjame condensar la nube de tu alma

No importa que mañana lluevas

Así tan pronto

Así tan fuerte para mí

De igual amo las tormentas

Y me place sentir  esto cada segundo

Observándote

Dejando a tus ojos dragar lo más sentido de mí

Hasta que ya sea tiempo de irnos a otra ciudad.

 

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