NACÍ EN UN PUEBLO

Sonia Sossa

 

Silentium

El silencio no es silencio. El silencio es la existencia de la consciencia de la consciencia. El silencio no es silencio es sentir los latidos de la vida en nuestra vida. El silencio que para muchos significa callar, invención de fatídicos hombres. Para mí es pensar, sensación de efusivas mentes.

Dime, ¿Qué es el silencio?
¿El resonar de tus palabras por todos los rincones del cuerpo?
¿El movimiento indefinido de las sombras sobre la hierba?
¿El movimiento descoordinado de la multitud al caminar?
¿Un atajo para escuchar lo que hay dentro de mí?
¿La longevidad del formidable paisaje?
¿El sinónimo de gritar para los que no pueden hablar?
¿Qué es tu silencio? ¿Callar para otorgar? ¿Gritar para imponer?
¿La sabiduría del sabio? ¿La torpeza del torpe?
¿La mañana que aún no despierta? ¿Los gallos cantando a deshoras?
¿La pausa del ajetreo rutinario? ¿La lástima de una mirada culpable?
¿La sincronía de dos cuerpos que se aman?
¿El jadeo glorioso de llegar a la cumbre?
¿La condena de los oprimidos? ¿La libertad de los espirituales?
¿La ventaja de los justos?
¿Un derecho de nacimiento? ¿Un deber de nacimiento?
¿Una herencia después de morir?
¿La alegría de los que huyen? ¿El desespero de los que esperan?
¿Pecados confesados en retahílas susurradas?
¿Es paz? ¿Es guerra?
¿La compañía invaluable de dos seres que se entienden?
¿Una caricia antes de dormir?
¿Los grillos cantando bajo el rocío de madrugada?
¿Los aromas indescriptibles que se perciben desde la lejanía?
¿La pasividad de los que aprecian el ritmo sabio del tiempo?
¡¿Qué es el silencio?! ¡¿CALLAR?! ¿Quedar sin argumentos? ¿Interiorizar los argumentos?
¿La brisa durante un temporal? ¿Cuando la casa se queda vacía? ¿Cuando los vecinos se van a dormir? ¿Cuando canto dentro de mí?
¿El agua escurriéndose por las ventanas?
¿El magnífico claroscuro dentro del bosque? ¿Una figura a contraluz?
¿Las preguntas sin responder? ¿Las respuestas ansiosas de la humanidad? ¿Los oídos sordos de las palabras necias?
¿Tan solo una descripción en el diccionario?
¿Una palabra inventada por los hombres?

 

Carta para la señora del cementerio

Señora, no se lamente.
Muertos, terminamos siendo solo una ubicación geográfica más, nos convertimos en un templo de nostalgias, en un papel que describe a la ligera nuestros últimos pasos, terminamos siendo, un sentimiento inamovible. ¡Imagínese lo gloriosos que somos con todo y lo protocolario que es morir! Supongo que no sabe cuántos requisitos son los necesarios. ¿Es por eso que llora? Nos han dicho que hay quienes quieren aprender a vivir, muriendo, pero ese no es el orden sería un castigo antes que un premio. Mejor espere.


La condición de muertos o el “suceso de la muerte” (como me han corregido para sonar más humano), extrañamente nos despierta la empatía que nos hace falta de vivos, como si durante la vida tuviéramos la libertad de faltarnos el respeto y de repente, al morir, nos honran, nos honramos, digo, porque aquí, no somos como antes. ¿Usted llora porque cree que acá no tenemos casa o qué? ¿O porque siente culpa de algo?
Creo que es culpa mía, mi señora. Si quiere, la próxima hablamos de eso. ¡Así que por ahora, márchese a su casa, riegue el jardín, cante en la ducha, ame a diario, viva y deje vivir!
Luego entenderá los detalles.  

 

 

Quiero soñar como sueñan los animales

Envidiamos la habilidad del pájaro revoloteando en el aire
imaginamos cómo sería ser
un pescadito de río en río
¡qué bonito soñar!

Me pregunto:
¿con qué soñarán los pájaros?
seguro no es con ser humanos
seguro es con que nadie
les quite la libertad

 

 

Un cuerpo

Soy un cuerpo
repleto de rituales
de costumbres
de ademanes
soy la sombra
de mis dedos jugando
frente a la vela tenue
soy lo que recito
mientras duermo
la calma
de los días y las noches
que se ocultan
aquí en mi pecho
antes de decir adiós  

 

 

Lo que deja el tiempo

Del mal humor en las mañanas solo me ha quedado tu risa para zafarme de él

Del mal tiempo, unas gotas con las que riego el jardín que me regalaste
Del mal hábito, un cuerpo que desvela sus esperanzas en un par de manos que no dejan de pensar en ti

 

 

Nací en un pueblo

Haber nacido en un pueblo, nos concede el poder de ver las cosas con ciertas particularidades, es como si nos dominara una sensibilidad absurda ante todo. Nacemos con un papel en la mano que legitima nuestra infinita nostalgia sin caducidad. Quien abre los ojos frente al sol que llueve calor, entenderá, que es un sentimiento sin igual, una sensación inmutable, una retahíla de sinónimos románticos vinculados a los temperamentos del río.


Tenemos la habilidad innata de desnudarnos el alma sin salir heridos, y “ennudarnos” de voces calladas cuando nos falta valor, sin mencionar que cada dos segundos inventamos nuevas palabras, nuevos significados, nuevos tratados. Vaya mezcolanza que somos, y vaya orgullo que nos provoca. Lo que tenemos es un don maravilloso que se manifiesta en cada rincón de la vida.


La pasión que corre por nuestras venas se traduce en el golpe de cada palabra que damos, en la fuerza de nuestros ademanes, en la fantasía de nuestros pensamientos, en la repetición, de la repetición de las acciones que son la base del amor.
Somos un grito de alegría estrellándose con la nitidez del cielo, una mirada de asombro sumida en el horizonte verde, una sonrisa coqueta. Somos una conversación inesperadamente esperada camino a casa, camino a ti, camino a mí.

 

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