EN ALAS DEL VIENTO

Roberto Enríquez Izquierdo

 

Un Giro del Girasol

El girasol se inclina ante el sol
Como el creyente se inclina ante la hostia.
Tiernas hojas resbalan, cual glisando
Entre las sombras cuando muere la tarde.


Ha bajado su frente y sus pétalos cerrado,
Ha entrado en silencio, meditación profunda
Respirando por sus hojas cromáticos sueños
Y buscando llegar al vientre del arcoíris.


Parece que en versos el tiempo ha sentido
Pero no existe tristeza, alegría ni llanto
Solo sueños rodando entre sus pétalos
Y agradecimiento por los rayos dorados.


La tierna noche teje su terciopelo
Invitándolo amorosamente al descanso;
Es tiempo de reparar todos los cuerpos
Al arrullo de sinfonías en concierto.


Para que entre sueños la lozanía llegue
A inundar con relámpagos de frescura,
Con tinte musical de melodías viajeras
Y con fluvial aroma de vuelo al infinito.


El amanecer llega despertando corazones
Cual bandas de rayos de tierna melodía
Y entre un Matinal sol de rubia cabellera
El girasol se abre saludando al nuevo día.

 

 

¡Saludo a la Vida!

Silba cual soplo, que todo lo anima,
El aire en sonatas color verde aroma,
En coreografía libélulas con espíritu de arpa
Acarician el lecho de la charca torneada
Dibujando figuras en su cristalino espejo.
Continúan su marcha al ritmo de su danza
Entre acacias, carrizos, guarumos y cedrales,
En tierno homenaje, ¡Saludo a la Vida!

Una piedra canta en melodía incesante
Y en titilar bailan luceros y estrellas.
En sus fulgentes rayos la luna lanza
Querubes plateados de suaves murmullos
Que esparcen rayos en terciopelo tejidos
Cual caricias al mar exaltando sus olas,
Que dejan espuma en las playas doradas,
En tierno homenaje. ¡Saludo a la Vida!

Mariposas viajeras en colorines de seda,
Heliconias de sueños vibrando en armonía,
Gorriones en trino en la inmensidad cantando
Entre dulces acordes de arroyos cantarines.
Primavera convertida en hojas, flores y frutos
Atizando a los árboles, también a la enredadera
Para que belígera avance, camino hacia el cielo,
En tierno homenaje. ¡Saludo a la Vida!

Lluvia pausada en goteo transparente,
Hilos de plata en las montañas naciendo
Prolongando la vida a cristalinos arroyos.

Brisa misionera tocando en las puertas
Del rocío mañanero, esferas de cristal
Que copioso meditas entre verdes hojas
Y alegre te abres a los rayos del alba,
En tierno homenaje. ¡Saludo a la Vida!

Capullos de flores abriendo sus pétalos
Entre rayos de un sol en albo amanecer,
En un día que lleva en sus manos girasoles
Y blancos claveles en sus jóvenes pupilas.
Crepúsculo incierto dando paso a la noche
Con su manto en vuelo de gris melancólico
Lleno de insomnio, de duendes y fantasmas,
En tierno homenaje. ¡Saludo a la Vida!

Sustancia lodosa de hojarasca en vuelo,
Cementerio de ángeles dando nueva vida
Que inundan de fuerza traída del cielo
Cual cálido aliento a la Madre Natura.
Siendo arrullado por luceros y estrellas
Y Buscando bordar de fantasía el paisaje
Despierta el aljófar adormecido en el prado,
En tierno homenaje. ¡Saludo a la Vida!

Humildes labriegos hechos de sol y lluvia,
De viento y de tierra, cual mágico asombro.
Agricultores de luz con manos de ternura
E ideas florecidas en expresiones de cantos,
Esparcen el tesoro guardado en la semilla
Con melódica vibración de azadones y arados
Y entre oraciones de místicos murmullos.
En tierno homenaje. ¡Saludo a la Vida!

 

 

Al Ritmo de la Naturaleza

En excelsas montañas de soberbia memoria
De encanto y de historia, allí resplandece
Nuestra Pachamama bailando la danza
Del ritmo perenne que sustenta al cosmos.

Ritmo que apacigua la ley de contrarios
En el retorno de cuerpos, fuerzas y energías
Que nunca dicen adiós solo ¡Hasta luego!

Así el sol renace, al amanecer, día tras día
Buscando que el ocaso se torne en primavera,
Como también la sombra en claridad ligera
Y luego se desploma detrás de un viejo monte.

La luna resplandece iluminando la noche,
Estando en creciente, estando en menguante
Y más brillo de plata cuando es luna llena.

Y siempre se repite en un lapso de tiempo
El ritmo cotidiano de las cuatro estaciones:
Primavera, verano, otoño e invierno.

Se eleva el agua como blancas nubes
La enfrían los vientos y vuelve a la tierra
En cristalinas gotas, esferas de plata.

En un lago de luz, el día con la noche
Se reconcilian durante el crepúsculo:
Con tiernas caricias, con besos de amores

Igual que el sonido que revela la vida
Está en armonía con el fugaz silencio
Que inminentemente marca la muerte.

Todo retorna, todo recurre, todo resurge
Y vuelve a surgir, conservando siempre
El ritmo constante de la creación.

Y todo está escrito en la Madre Natura
Por eso:

El agua siempre tiene rumores,
Nidos los árboles y los arbustos.
Los verdes campos, vida en las flores
Y las tiernas aves cantos de amores.
Lumbre brillante tienen los cielos
Y las tibias tardes ansias de noche.
Azul las cumbres en el horizonte
Y color rosado algunos frutos.
El día siempre tiene el ocaso
Y rosácea luz las tiernas auroras.
Un manto oscuro tiene la noche
Y albos de luz los amaneceres.
Siempre el otoño tiene su ayer
Y toda semilla tiene su fruto.

 

 

En Alas del Viento

¡Soy Espíritu del Aire!
El que produce los vientos,
Con creatividad y talento.
Doy impulso a las aves en su continuo volar
Y comparto con ellas su melódico recital.

¡Oh! Angel del Aire
Tuyo es el viento que en rumor canta
Tuyo el concierto que alegre danzan
Las verdes hojas de los arbustos.

Fértil es tu cuna que mece las flores
Y que suavemente hace caer los frutos.
Arrullas la flora y también a la fauna
Para que siempre sueñen con la primavera.

Juegas con el ruiseñor, el gorrión, el tucán,…
Entre armónico preludio de sus finas voces.
Le coqueteas al capulí, al cedro, al nogal,…
Y en ti llevas el milagro de la germinación.

Estás entre las nubes que anuncian la lluvia,
En el rocío que aún queda hacia el mediodía,
En la fragancia de rosas, violetas y jazmines
Que aroman la brisa de la noche fría.

Con delicado susurro de trémulo acento
Le cantas al mar, al bosque, a la jungla
Y con espíritu alegre de besos colmado,
Te bañas con rayos de cristalina cascada
Para diluirte en un cielo de ángeles bordado.

 

 

Un Invierno de Caricias

Vuelo de aves espantando lirios rojos
Sobre la soledad de la gris melancolía,
Pensamientos cantando amaneceres
Alimento de mi alma, de mi cuerpo.

Como quisiera ser oasis de ternura
Y bañarte con mi agua gota a gota
Transportarte entre vaho de azucenas
Y entre el cálido aliento de mi boca.

Cantarte del crepúsculo a la aurora
En coro de verdes ángeles en concierto;
Buscando un cielo de claveles encarnados
Y en delicia de tibia agua esmeraldina.

Te ofrezco un invierno de caricias,
Mis besos en sesteo de violetas,
Voces de aves cantando desde el nido
Y ráfagas cristalinas de perfumes.

Bailando danzas de mágicas luces
En líquido titilar de las estrellas,
Junto a la luna pletórica de noche
Y ante el encanto, sonido del viento.

Vivamos la promesa consentida
Que en arrullos de efluvios dormita,
Entre sonatinas de chirridos ecológicos
Y en aromas en vuelo hacia las nubes.

 

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