QUISIERA

Rodrigo Acevedo

 

EXILIO

Lejos de la luna

Entre sosiegos y recuerdos

Somos habitantes de la patria del olvido;

La noche es fría.

Un manto doloroso nos abriga

Y en silencio;

La tristeza conduce nuestros pasos

Por sendas oscuras.

Lejos de la luna;

La sombra de nuestra historia

Nos acompaña.

 

 

MASACRE

Era invierno.

El soplo de la brisa perfumada por los mangos;

Apagó el mechón rodeado de conversaciones alegres,

La noche quedó sin escarchas.

El apacible silencio se convirtió en gritos desesperados

Y mil preguntas.

Manos violentas que dispararon el arma lo hicieron pedazos

Y del higo santo junto al río las garzas también volaron

Ya no hay alegría

Ya no hay escarchas

No hay olor a mango

La noche es más oscura

La brisa sopla perfumada por la sangre de los cuerpos

Que tendidos en tierra se convierten en polvo.

 

 

HUMANIDAD

Ayer vi pasar su rostro por las calles.

Se veía muy triste, la noté cansada y

Golpeada por la injusticia.

Vi sus ojos sumergidos en un charco de agua salada y

Sus labios no tenían color.

Triste y sola; se sentó a mi lado;

Y su alma se desvanecía en el humo del cigarro que tenía entre sus dedos,

Sin consuelo, triste y sola;

Lejos de la alegría, cerca del dolor.

 

 

ASESINO

Vienes y vas

Como las olas del río

Como el amarillo de los canarios de roble en roble

Vienes y vas.

Llegas y en silencio acampas la ciudad

Esté fría o caliente, en medio de la multitud

Sacas el arma; disparas.

Acabas la vida del inocente, haces callar los gritos de auxilio;

Disparas, sigues disparando.

Dejas a un niño sin padre

A una madre sin hijo

Y a un caminante sin destino

Disparas, vuelves a disparar

Enfurecido y sin saber por qué

Sigues disparando; das la espalda

Truecas el rumbo y sin saber a dónde ir

Sigues tu camino.

 

 

QUISIERA

Quisiera cambiar mi sensibilidad por hierro

Tal vez dejar de admirar la hermosura de las flores

Y arrojar mi agresividad impotente ante el dolor;

Para quemarla sobre los bosques.

No hablar de amor, ni hacer de tardes grises mi compañía

Quisiera pero no,

No puedo;

Es así la vida

Un jardín de flores

Que pierde su color

Un nubarrón gris que guarda dolor

Quisiera cortar las ilusiones que alimentan mis sueños

Para no llorar de pena por no ver la realidad de ellos

No mirar la inocencia de los niños;

Ni tener en cuenta las canas y las arrugas de los viejos

Quisiera pero no,

No puedo

Es así la vida

Principio y fin

Ilusiones y sueños

Más bien; lucharé por hablar de Amor

Y en las tardes de nubarrones grises

Uniré mi alma a Dios para esquivar momentos tristes

Junto a él construiré un altar;

Donde las flores serán esperanza

Y si mientras esto pasa

La tierra sepulta mi cuerpo

No he muerto aún;

Vivo en el cielo.

 

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