EL AMOR, ESA PALABRA

Ángela Penagos

 

Negro óptico

Mira con esmero

cómo se despereza

la brea de la noche.

 

Los árboles están

hechos de azul,

el café perturba el cielo,

blanca es la flor del trébol

que se mece

en el pico del abismo.

 

Entretanto mis ojos

en tus ojos

un enjambre acuoso,

bajo la luna de ríos

y de trigo.

 

Cuando la luz golpea

en la clorofila

nace la vida

-matriz infinita-

carta de colores

en el relámpago

de la noche.

 

 

Eva – vida

Mi cuerpo

mandala sagrado,

arrullo de útero,

custodio de semillas

anuncia la que soy.

Ermitaña de amor,

granadilla en su rama,

madurando al sol.

El aliento de la vida

sopla

verdoso y fresco

Eva,

nodriza ingenua

he llegado

desnuda

en la hora luciente

en que la entraña,

yema secreta,

en el mágico candor

de su ermita.

 

 

El amor, esa palabra

El corazón prodiga mantras

mece su propio deseo,

navega en el secreto insondable

de la boca que espera.

La palabra amor

escala distancias,

abre puertas,

se desliza ingenua

por muros rojos

de los barcos

que parten.

Amar

es el principio y el fin,

hambre insaciable

de los cuerpos.

Deshojar margaritas

en el altar de las verdades:

una,

otra

y otra vez

en el desnudo gemido

que deletrea mi nombre.

 

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4 comentarios en «El amor, esa palabra»

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