RÍO ABAJO

Joel Peñuela

 

ARGOLLA

Me quité el aro del dedo

lo colgué en mi gargantilla

 

Se ve menos, pero pesa más…

 

…como el recuerdo.

 

 

LA MIRADA DE LOS BOBOS

Te amo, dijo ella

mientras él con la mirada propia de los bobos

le confesó lo mismo.

pero, se les enfrío la panza, la cama y la esperanza

y dejaron de verse mutuamente

con la cara de bobos del principio.

 

Un día, cansados,

rompieron el silencio

uno de los dos lo dijo por los dos:

es mejor que nos vayamos…

 

Justo antes de marcharse cada cual por su camino

se miraron

uno de los dos lo dijo por los dos:

hagamos un trato:

quedémonos un rato

e invitemos a Reciprocidad

que se mude con nosotros.

 

Poco a poco se fueron viendo

Sin el compromiso de verse uno al otro como bobos

ya sin esa mirada del comienzo

casi… como dos hermanos

él se portaba bien solo para que ella así le devolviera

y ella igual, solo para que él lo repitiera.

 

Después del rato del trato se miraron

y uno de los dos lo dijo por los dos:

y se sonrieron uno al otro,

y se contemplaron,

y se acordaron del pasado,

y se quedaron,

y, sin volver a mirarse como bobos.

 

 

RÍO ABAJO

La mujer… casi una niña

no está sola.

 

Detrás del rostro satisfecho que la mira

allá muy lejos

caprichosas figuras de algodón

le devuelven la mirada desde el manto azul.

 

Levanta un poco su cabeza

el resto de su cuerpo

todavía cubierto por las aguas

siente el frío lacerándole inclemente.

 

Ve correr el agua río abajo

y se siente un poco desolada

una parte suya se marcha en la corriente

y luego el mar… ese gigante

que guardará por siempre el secreto

de la niña que se ha ido para siempre.

 

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16 comentarios en «Río abajo»

    1. Querido amigo en la distancia, incursionar en la poesía debió haberte dejado sensaciones nuevas, admiro la tenacidad tuya.
      ‘Argolla’ y ‘La mirada de los bobos’ me gustaron mucho, cuánta verdad hay encerradas en esas líneas.
      ¡ENHORABUENA, ESCRITOR!

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