HOY... ¡DUELE!

Marianné Rivera

La obscuridad de la noche desaparece a la luz del nuevo día que abriga con desesperanza un incognito futuro. El duelo general que se percibe, enrarece el aire y mancha con intensidad la alegría de los seres que habitamos este universo. Hoy, una vez más intento cerrar los ojos y dormir tranquilamente para descansar de la agotadora jornada de trabajo; sin embargo, al mirar la realidad lo único que logro es despertar el deseo de desaparecer al instante para huir del terrible escenario que agobia a la humanidad, la lucha entre la luz y la oscuridad se arraiga con más fuerza a los desamparados corazones de los seres humanos: La densa oscuridad se percibe en el aire y transmuta lo conocido en el averno que poco a poco conquista y domina a los seres que habitamos la tierra. Todos estamos a la orilla del abismo. Algunos enfrentan el suplicio del Covid-19 que tortura sin piedad a millones de personas y les arrebata la vida sin dar tregua alguna; otros, se convierten en cómplices del tormento, al olvidar la peligrosidad de la enfermedad y abandonar por completo las restricciones que ayudan a controlar el contagio.

En otra parte del mundo, la codicia mantiene en absoluta obscuridad a nuestros hermanos que son sometidos de manera violenta y asesinados de forma brutal. El capricho que pretende imponer la soberbia de algunos pocos sobre la mayoría, trae consigo pobreza, dolor y muerte de seres inocentes. Las llamas del fuego eterno se han desatado en la tierra y los demonios de la ambición, la codicia y arrogancia, destruyen sin piedad ni remordimiento la vida de quienes alguna vez confiaron en ellos.

Hoy, el solo hecho de mirar alrededor, duele… Porque la negligencia y la falta de escrúpulos cobra la vida de víctimas, que solo intentan sobrevivir en un mundo plagado de odio, falsedad e hipocresía que al parecer tiene como único objetivo, destruir su propia especie y todo lo que le rodea.

Hoy duele percibir el odio que ronda las calles de mi ciudad, y observar cómo las afiladas garras de la lujuria atacan con fiereza y por sorpresa a las mujeres que caminan temerosas hacia la cotidianidad de sus vidas, siendo muchas veces arrebatadas de manera furtiva y sin consideración alguna del seno familiar que las espera.

Hoy duele observar la destrucción de sueños e ilusiones de mujeres que desean seguir existiendo y transformándose en la realidad de sus seres queridos.

Es difícil comprender el contexto que envuelve el misterio de una absurda realidad carente de sentido, una verdad que destruye las pocas esperanzas que quedan sobre la humanidad. Hoy puedo sentir como un escalofrío recorre mi cuerpo, al pensar que estamos atrapados en el infierno de un mundo quebrantado por los peores pecados. Es difícil aceptar que la humanidad ha fragmentado con brutalidad, la esencia de su alma y destruido sin piedad la belleza de su ser.

Hoy quisiera compartir hermosas palabras, de aliento, fe y amor que alivien con un poco de esperanza la catástrofe que estamos viviendo; sin embargo, no puedo mentir ante esta terrible realidad, me queda pedir para que la sabiduría junto con la cordura, se apoderen de aquellos que tienen el poder para frenar este terrible desastre y no lo sé… Tal vez los milagros existan… Solo es cuestión de creer.

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5 comentarios en «Hoy… ¡Duele!»

  1. YALEYDIS VILORIA NORIEGA

    Excelente escrito narrativo Mariane, esa es la función social del escritor, expresar lo que siente y percibe de su realidad sin adornos muchas veces. Felicitaciones.

  2. Mi querida Patricia, gracias por tu comentario, lo aprecio mucho, dicen que la esperanza muere al último, ojala podamos ayudar con un poco de conciencia también. te envío un abrazo con mucho cariño!!

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