BÉSAME

Luz Elida Vera

 

Nadie me dijo…

Nadie me dijo

que el dulzor de tus labios

sería tan efímero.

Nadie me dijo

que entrarías en mi cama

y me abandonarías desnuda,

a mi suerte

en una noche que no alcanzó a ser noche.

 

Nadie me dijo

que te marcharías de mi lado.

Nadie me dijo que entrarías,

tampoco

que te marcharías

en el florecimiento de nuestro amanecer.

 

 

Amor

Desde anoche,

desde esa bella noche,

no he podido olvidarte.

Aún recuerdo tus ojos

explorando los míos,

convirtiéndose en un solo espejo,

tus manos acariciando mi ser,

en ese vaivén de energías acumuladas,

cediendo al frenesí.

Tus besos curando viejas heridas

del pasado,

pasado usado de mis más oscuros renglones.

Desde esa noche,

desde aquella bella noche:

me curaste.

Y desde entonces,

desde entonces amor,

soy otra.

 

 

Hombre lobo

Hombre lobo eres.

Eres la boca que consume y renueva

el aliento que atrapa y eleva.

Eres

eres mi hombre,

eres mi dueño,

tu sola mirada me salva del infierno.

Eres

eres mi lobo,

eres mi fuego,

ese que arde cual veneno.

 

Eres mi hombre, eres mi lobo

y hoy, a buscarte vengo.

 

 

Paz

Pasarás amor

pasarás,

amor,

paz.

 

 

Bésame

Bésame

aunque la costumbre

rebose tus límites.

Bésame,

finge que me amas.

Bésame,

bésame el alma

aunque esté gastada.

Bésame

como el primer día

y volemos hacia el suicidio,

ese en donde me robas el aliento

y respiramos confundidos;

ese que enreda tus dedos en mi pelo,

tu nido preferido;

ese que nos lleva hasta la agonía,

el punto exacto donde mueren dos

adultos

y nace un par de niños.

 

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1 comentario en «Bésame»

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