CESÁREA

Catalina Pérez Gil

 

NOCTAMBURILEGIO III

Desnuda

La textura al tacto recuerda el desierto

El dolor revienta en cascada sobre la espalda encorvada

Las líneas se ensanchan de a pinceladas torpes y convexas

Los senos desmayan resquebrajados

Pequeñas heridas tatúan signos antiguos alrededor del vientre

Debajo de él, se asoman los hilos

Que atan las entrañas

Las carnes imitan formas atoronjadas

Territorio escabroso de caminos olvidados.

 

Este cuerpo ha dejado de ser mío

Soy una fuente, una respuesta

Soy la tierra, la semilla y el fruto,

Soy el agua y la sequía

El escudo y la espada.

Soy el aviso tardío de dos astros colapsando.

 

 

DEPRESIÓN POSTPARTO

Huellas en el camino de una lágrima:

Translúcido retrato de las formas incomprendidas en las que habita el miedo.

 

Es el cuerpo arrojado sobre sí

Con la fuerza en que la tierra es tragada por el agua.

La luz prometida se derrama gota a gota,

Repitiendo el sonido del adiós al danzar.

 

Detrás de la ventana

Los astros no pueden mofarse

Ni pueden juzgarme las “verdaderas madres”.

Me miras y somos libres

Uno atado en el otro

Uno existiendo en el otro.

 

Madre soy en la forma del ave

Madre a la manera del río que desvía su cauce.

 

 

CESÁREA

La crisálida a punto de eclosionar

Es herida por las manos

De quien sostiene el poder

De negar a las alas el viento.

 

 

CESÁREA II

El agudo filo de la navaja

Conoce bien su trabajo

La vida acepta sumisa

La orden que atraviesa el vientre

Y devela el llanto.

 

Manos atadas

Ojos abiertos

Las amadas formas se desprenden a la fuerza

Y es el vacío habitando de nuevo,

Atando los nudos en la piel,

Mientras desnudo su pecho

Reconoce el frío por vez primera,

Le ocultan mi rostro

Le niegan mi abrigo.

Los brazos se estiran queriendo seguirlo,

Un beso al viento se arrastra por los pasillos

Y se quiebra en su frente.

El amor se acomoda impaciente

En la sala de espera.

 

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