DONDE NO ESTAMOS

Anushka Tereshkova

Las pesadillas odian la luz por eso duermo con la lámpara encendida. Cierro los ojos y pienso en cosas bonitas: en todas estás tú. Yo sé que cuando la muerte se lleva a alguien no hay manera de que vuelva. Sé que debo acostumbrarme a que no estarás nunca más. No debo enumerar las veces que hiciste tal o cual cosa conmigo ni meter el dedo en la llaga. Solo debo hacer las mismas cosas, sola. Entonces voy al balancín y tú no estás para elevarme; luego voy a la mesa a jugar cartas y no es divertido; voy al puerto y las gaviotas se alejan de mí… los barcos no arriban y los que están, solo están.

Nada es brillante ni colorido, las comidas no saben bien pese a que las preparo tal cual dijiste y tengo el piyama que elegiste el día que… (Ahora recuerdo que el psicólogo me recomienda que no diga que estás muerto… que debo hacerme a la idea de que no me elegiste… que debo aprender a estar sin ti).

La gente declara que lo peor es la muerte, que esos pasos que se van no tienen regreso. Yo creo que lo peor no es estar muerto, lo peor es la vida donde el vacío, el silencio, las tinieblas, las esperas, las llegadas de otros, el aroma de las ropas y de los ambientes van desvaneciéndose. Lo peor es ir olvidando el sonido de las voces, la sensación de saber que todas esas cosas tienen como destino un lugar donde no estaremos, porque no fuimos elegidos para estar.

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Revisión ortotipográfica: Joel Peñuela

2 comentarios en «Donde no estamos»

  1. Anushka, me gustó tu escrito, manifiesta sentimientos llenos de tristeza y nostalgia y refleja una cruda realidad.
    ¡FELICITACIONES!
    Recibe mi abrazo lleno de admiración y cariño desde México.

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