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MITO DEL OCASO

JOsé Omar Parodi

 

En el vacío de mis silencios

En el vacío de mis silencios

se crean las palabras

que describen lo dicho aquí.

 

Se dibujan a letras las falacias

las razones de este mar

las melodías de esta tierra.

 

En el vacío de mis silencios

defino mi existir lejano

como el viento que trae los recuerdos.

 

Se traslapan las ilusiones

lo único que existe

lo que ha de sobrevivir a la mentira.

 

En el vacío de mis silencios

se construyen mundos mejores

que hacen del desierto clubes de verano.

 

Se estropean los destinos

que han de ser solo de papel

que han de ser siempre futuro.

 

En el vacío de mis silencios

pretendo decir lo que no pienso

explicando lo que debo callar.

 

Se insiste en lo posible

como buenos tozudos

como buenos ilusos.

 

 

He basado mi silencio

He fundado mi silencio

en palabras que aún no inventan

en el día antes de mañana

como si fuera posible, como si pretendiera callar.

 

He sostenido mi silencio

en la mansedumbre de los muertos

en la mezquindad de los que disparan salivazos

como si tuviera tiempo, como si después podré.

 

He fundado mi silencio

en lo que dicen las fotografías

en los murmullos de la gente que no habla de ti

como si hubiese otro día, como si volviera a soñar.

 

He sostenido mi silencio

en otros silencios míos

en basura de la que escriben en papel

como que no hay oídos, como que no están.

 

He fundado mi silencio

en la espera de una oportunidad

en la silla desvencijada donde me siento a callar

como si pudiera hacerlo, como si pudiera hablar.

 

 

Mito del ocaso

A Dilia García In memoriam

“Mi madre me dijo antes de morir, que su casa estaría en el mar”

 

He pensado muchas veces en el final

y otras pocas en el comienzo

La respuesta sigue allí

apacible y azul

pero las preguntas aún proliferan

como bacterias en el lagar.

 

Esperando tal vez Oparines o doctores,

cosmogonías o apocalipsis

Imbuidas por el asedio

de ignorancias y oraciones.

 

He creído muchas veces

que no hay ni lo uno ni lo otro

me alejo con esto

de tales desesperaciones.

 

Tomo mejor el camino de Sócrates:

si es un lugar oscuro qué más da

si hay otro lugar me siento a esperar

Por ahora resuelvo el debate.

 

La respuesta permanece

turbulenta y húmeda

Las preguntas invaden los

espacios nuevos

de un infante escolar.

 

He oído también otras veces

que nada termina en la víspera

ni empieza un día antes.

 

La salida está frente a nosotros

debajo del sol al asecho

de cuestionamientos, exacerbada

como alambique

en plena ebullición

Con la esperanza inútil

que mañana

algún día será.

 

He pensado de nuevo

en lanzarme desde el muelle

o arribar por el Ranchería.

Encontrarme con los que vienen

y despedir a los que se van

La respuesta ha de estar allí

profunda y senil

 

A la espera de barcos o bañistas

que preguntan como turistas desprevenidos

y se mantiene la espera de fantasías o dogmas,

de utopías o hipótesis, a la luz de canciones

que nos hacen llorar como el acordeón.

 

He creído y me he aferrado a ese lugar

Donde la vida se inicia donde no vuelve

Jamás.

 

Es allí la respuesta rizada y marrón.

Esa palabra perdida que se pretende

Clonar, como embustes pueblerinos

Esperando, al fin y al cabo

que se reconstruya la memoria, y se unan

las almas y los hombres

en plena orilla del mar.

 

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