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REFLEXIÓN FRENTE AL CEMENTERIO

Javier Quiñonez Quiroz

 

Narciso

La primera vez que miré al espejo
vi la infancia que tenía la infancia,
los días que tenían los días,
la historia que tenía la historia
y la vida que le falta a la vida.
Pasaron los años
y no volví a mirar al espejo
los días acabaron mi infancia
mi infancia se hizo historia
y la vida se volvió historia y recuerdos.
Después de tantos años
volví a mirarme al espejo
y vi que los días eran un solo día,
la historia estaba escrita en una sola infancia,
la vida era una broma de la muerte
y al fondo vi mi cadáver desgastado en el espejo.

 

 

Ahora

Amo tanto a la vida
¡pero tanto!,
que por amarla
no la amarro a mí.
Me importa la mano lisonjera,
el rostro clavado por el hambre,
ahora soy yo,
este que no conocía.
Yacen en mi regazo la bondad,
el amor, el cariño,
aún soy feliz
con la sonrisa de un bebé,
y me produce dolor o más bien ira
la violencia de los grandes.
Tal vez porque
en mí habita un niño que sueña
con estrellas en noches de abril
y un viejo que empieza
a arrodillarse ante su muerte.

 

 

Reflexión frente al cementenrio

¿Quién me puede decir qué es la muerte?
¿Nadie?
Entonces, ¿dónde están los sabios?
Se perdieron en la selva de sus conocimientos,
huyeron con sus maletas repletas de abandono
hacia el valle de horizontes fabulados.
¿Qué es la vida?
Respondan, quiero escucharlos
poetas ebrios, campesinos, ejecutivos
hombres y mujeres de éxito
fracasados y desdichados,
respondan por favor.
¡Maldición!
parece que estoy solo con estas preguntas.
Ninguno sabe nada
y yo que pensé topar la respuesta,
siento agonizar la misma muerte
dibujando flores en la tumba de la vida.

 

Del libro Barrio fresco en las paredes, publicado en el 2021 por la editorial Papel y Lápiz. Displonible en Amazon y en la Tienda de Papel y Lápiz.

 

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2 comentarios en «Reflexión frente al cementerio»

  1. La vida es el paréntesis entre dos muertes (o entre dos olvidos que es lo mismo); entre la primera que es aquella de la que no tenemos memoria porque no habíamos nacido, y la segunda, aquella que poco a poco se convierte en olvido, por causa de haber nacido con fecha de extinción.

    Por otro lado, la muerte no es más que el momento cuando logramos liberarnos de la vida para llegar a la existencia plena, ese maravilloso estado donde la vida y la muerte son solo dos recuerdos de la fatídica realidad de haber vivido.

  2. Javier, felicitaciones por ese gran interrogante frente al cementerio. Vale la pena reflexionar sobre una realidad que a veces parece que nunca vendrá y es lo más cierto.

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