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TU SILENCIO

Aaron Parodi Quiroga

 

La diosa

Altiva cual diosa del Olimpo

esparces tu encantadora voz

por mis angustiados caminos

llenos de infinita soledad y

hastío permanente.

 

Lejos te veo y tiembla mi ser

elegante disipas la bruma de hoy

aunque sé que jamás me acompañarás

en el rugoso camino de la vida

alucino con caminar juntos sin rumbo.

 

Levanto la bandera de la esperanza

cuando incidentalmente me miras

y vuelvo a vivir con tu cálido saludo

no desconozco mi realidad, pero

ahuyento mis lúgubres días con sus noches.

 

Jamás permitiré que mis palabras

causen inquietud en tu noble corazón

ni agobien tus nobles pensamientos

avivo la esperanza de que solo será

el espejismo que hago de ti.

 

Vago sin razón ni corazón por el mundo

jugando a no equivocarme nuevamente

a no admitir la posibilidad de asombrarme

pero acabas mis exiguas fuerzas

con solo pronunciar tu nombre.

 

Navego en un turbulento mar

lleno de fugaces emociones y

desastrosos encuentros

a lo lejos veo tu luz

la que me guía en medio

de la más espesa neblina.

 

Daría mi vida por saber qué piensas de mí

si existe en lo más recóndito de tu corazón

la leve esperanza de algún día encontrarnos

sin remordimientos ni ataduras obtusas

que impidan disfrutar de tu eterna presencia.

 

Hiere el cuestionamiento plenamente

que los dioses hacen de mis palabras

sienten celos que su esbelta deidad

de un simple humano sin trono y

vagabundo del océano de sus prejuicios.

 

Hoy acaba mi plegaria

¡Oh, hermosa diosa!

amparo de mis pesares

sangre de mi débil corazón.

¡Nobleza hecha mujer!

 

 

Tu silencio

Tu prolongado silencio

produce gran desesperación

en mis deteriorados sentidos

acostumbrados al alboroto

de la absoluta nada.

Las transparentes paredes

rebotan el aire pesado

de mi pesada respiración

y siento la lentitud

de mi arrugado corazón.

 

El tiempo se arrastra por el techo

se mete en mis descoloridas cobijas

susurra cada segundo en mis oídos

se detiene y me observa a lo lejos

siente algún grado de compasión.

 

Ese, tu silencio inerme

débil de voluntad

carente de afecto

ese, me mata lentamente

y se sacia burdamente conmigo.

 

Conspicuo quiero permanecer

en el absurdo sillón del olvido

pero inanes mis manos quedan

al darse cuenta de la ausencia

persistente en la que me dejaste.

 

Saga hiriente es tu silencio

el gaznápiro espíritu tuyo y

el sepulcro bahorrina de mi mente

lucha contra la lógica absurda

para enterrar mi paupérrima vida.

 

Tu silencio me mata lentamente…

 

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3 comentarios en «Tu silencio»

  1. Ramiro De la espriella

    Leyendo tu silencio en silencio y uniendo tu silencio a mi silencio, solo me toca disfrutar en silencio tu numen prodigioso, gracias por compartir.

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