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ACOSTARME EN EL REMANSO DE TUS LABIOS

Alberto Moreno Bustos

 

Desnudo

Recorre esta orografía sin alambres,
los restos de un muro que te ofrezco
como pasto de la hiedra.
Los surcos del agua,
los nuevos montes del fuego que el tiempo y la lluvia
cubrirán de flores.

Entra en mi corazón sin armadura,
en ese rincón donde duerme
la inútil fortaleza de la piedra.

Este armazón donde no vuelan gorriones,
ni entran alegres las luces del Este.

Me entrego desnudo a unas manos que elijo,
la sabiduría de un cuchillo que duerme para siempre
enterrado bajo una orilla de labios.

Te entrego mi cuerpo para el beso o para el frío.

 

 

Llevas en tus manos un lecho de primavera

Llevas en tus manos un lecho de primavera,
donde el pájaro que aún habita en mis entrañas
aprende a tejer su nido de otoño.

Llevas en tu boca el sabor
de todas las espigas,
donde las mariposas que aún viven en mi estómago
aprenden del néctar de tu lengua viva.

Llevas en tu cuerpo el calor del mundo,
el manto donde se mece
el hogar de todas las mañanas.

Y en tus dedos,
en tu lengua,
en tu vientre,
nacer de nuevo,

dueño

de mi propia sombra.

 

 

Acostarme en el remanso de tus labios

Acostarme en el remanso de tus labios,
respirar el soplo de un beso
que da vida a todas mis primaveras.

En el lugar donde nacen todas las mañanas
sentir el calor del mundo brotando en tus mejillas,
enredarme en el canto de tu risa
como el niño que acaricia la hierba.

Que mis labios recorran tus colinas y tus valles,
que mi aliento conozca el rincón
donde nace el soplo del aire.
Que venga a mí tu voz de harina y agua.

Quedémonos dormidos en el calor de nuestras manos,
en este remanso de luz construido de nuestras lenguas,
tejamos una cabaña desde donde mirar al mundo

y renacer de nuevo

como la lluvia.

 

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2 comentarios en «Acostarme en el remanso de tus labios»

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