Saltar al contenido

DESPEDIDA

Irene Tapias

 

BUMERÁN

Me he perdido tantas veces

en el abrazo de una madre

 que llora sus soledades

 

En el camino he renunciado

a alegrías y placeres mal habidos

He renunciado a idilios estériles

He tomado atajos oscuros

para llegar al olvido

 

Me he perdido…

en cada cicatriz de mi cuerpo

en la oquedad de un poema

En mi azaroso recorrido

He sembrado una fe

que crece como maíz en las orillas

 

Me he perdido en otras voces

que murmuran, gritan

que halagan y destruyen

 

Me perdí…

 en los amores de otros tiempos

En el amor que tengo

Y al final ese rayo de sol

devela que la vida es un bumerán.

 

 

LA DEUDA

Le adeudas a mi infancia

El beso a la hora de dormir

El final del cuento de Hansel y Gretel

El barrilete que íbamos a elevar

Nuca lo vi volar junto a las golondrinas

Bajo el sol en el atardecer

Le adeudas a mis horas de infancia

La muñeca que baila y canta

La caricia que consuela

La pérdida de un examen de ciencias

Cuando te fuiste,

La música se fue detrás de ti

Acariciaba tu sombra,

Te cantaba en susurros mi nombre

Y yo quedé en silencio…

 

La niña que fui te esperó

Con una bolsa de tela

Repleta de caracuchas y piedras de mar

Para el repaso de las tablas de multiplicar

Te esperó

Para ir al circo, a cine y a Samaria

Pero solo llegó tu ausencia

y la arrulló en la mecedora

Se hizo dos trenzas,

Para no envejecer de espera

Se pintó una sonrisa de colores

Y se enamoró de la poesía

Era feliz soñándote en cada verso.

 

 

LINA

A sus diecisiete años

Transitaba la línea entre las ilusiones y la locura

Tejía versos en cuadernos reciclados

Se pintaba las uñas con esmalte carmesí

Espolvoreaba rubor rosa en las mejillas

Le escupía sus anhelos al mundo

 

La recuerdo rompiendo la serenidad de la siesta

Con la ronca melancolía del saxofón

Bailando y cantando rock en el parque

Siempre metida en su bombacho de overol

Calzando zapatos de trapo

 

Una noche de junio

Llegó a la puerta de mi casa

Cubierta de lluvia y de llanto

Pálida, vestía un traje oscuro

El cabello envolvía sus hombros y su espalda

Esa noche conoció las dos caras del amor

Le ofrecí una toalla, mi abrazo y un té

Hoy tiene la mirada opaca

Sus gestos adustos son gorjeos de la existencia

Canas prematuras se roban su juventud

Lleva en sus manos el peso de la vida doméstica

Y en las mejillas el golpe de un amor borracho

Que duele en el alma y en la piel

 

Frente al espejo

No se reconoce en esos ojos tristes

A sus espaldas, su sombra indaga el destino

En una taza de café

Intenta capturar esperanzas

que colmen su cuenca vacía

 

Hoy, nos miramos como dos desconocidas

Que sostienen una lacónica conversación

Se despide rehuyendo la mirada

Mientras se aleja por un callejón solitario

Yo, en el parasol de una heladería,

Me quedo con la imagen de la niña que fue.

 

 

MI AUSENCIA

Cuando muera, no me lleves flores

Llena mi tumba de brisa y espuma de mar

En vez de un epitafio lleno de cursis palabras

Dibuja en mi lápida un paisaje del Sinú acariciando el valle

En sus aguas una barca y dentro de ella dibújate tú

Así vivirá en mi muerte tu recuerdo

 

No vuelvas a mi sepulcro. Recuérdame viva,

Riendo o contando chistes malos

Recuerda mi mirada extraviada buscándote

Guarda mi último beso, ahí donde guardas mis secretos

No llores mi ausencia, solo mi cuerpo se habrá ido

dejo los poemas que escribí

Sáciate en cada verso, imagina que te los leo al oído

 

No llores mi ausencia,

Porque viva ya he llorado la tuya

Y eso vale por dos.

Donde estés, háblame que yo te escucho

Y mi respuesta te la doy con el beso del viento.

 

 

DESPEDIDA

Dejo esta calle, me iré con los ojos cerrados

En el bolsillo van mis gafas

y unos versos escritos en pales rasgados

Me iré en un camión repleto de trastos viejos

y sueños opacados por el olvido

 

Dejo esta calle me iré sin brújula,

sin hoja de ruta para no perderme

unas veces mi sombra irá detrás, otras irán adelante

Aquí llegué arrastrando escombros de tiempo

Pero hoy, dejo esta calle, me iré callada

todas las palabras se dijeron ya…

 

Dejo esta calle, me iré sorda

Ya no molestaré más

a la pelota que golpeaba mi ventana

cuando jugaban los niños en la esquina

Desde hoy rebotará una y otra vez

 y no gruñiré mi fastidio

 

Dejo esta calle, me iré sonriendo

Como los girasoles persiguiendo el sol

y como a ellos quizá me marchite la sombría noche

pero esperaré paciente mii amanecer

como los girasoles para perseguir el sol.

 

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (8 votos, promedio: 4,63 de 5)
Cargando...

3 comentarios en «Despedida»

Déjanos tu comentario