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TRES SEGUNDOS

Aaron Parodi Quiroga

 

Vida triste

Desierto infinito son mis días

si tu sonrisa no logra acariciarme

ni percibo el suave aroma de tu piel

y tus ojos evitan entrar en mi alma.

 

Reseco se torna el álveo de mis sueños

la noche pierde su inexpugnable color

los sonidos carecen de olor

cuando recurrente se torna tu ausencia.

 

En el sempiterno dolor de la existencia

me encuentro tristemente atrapado

sin tus labios rozando mi rostro

anhelando verte para disipar mi penumbra.

 

Vida triste es vivir sin ti

aferrarme a los temores del amor

obviar las delicias de tu cuerpo

y negarme a creer en tu divinidad.

 

 

Tres segundos

La he visto llegar alegra y sin ataduras

su sonrisa ilumina mi apesadumbrado corazón

y su mirada logra penetrar como daga gélida

en los turbulentos aposentos del desquicio

que en vano lucho por mantener clausurados

en mi cansada mente por la eterna lucha.

 

Los temores van desapareciendo lentamente

impávido contemplo su belleza sideral

he decidido dejarme llevar a la galaxia inexpugnable

del amor prohibido por los hombres obtusos

que no conocen el placer de unos labios ardientes

ni han visto de cerca su alma desnuda entre mis brazos

 

Es la vid de la uva amarrándome con sus deseos

invitándome a tomar del vino fresco y puro

embriagador de tristezas e impulsador de ilusiones

guardado con sigilo para ocasiones especiales.

Amargo y dulce es la combinación indescriptible

de emociones delirantemente lujuriosas.  

 

Insoslayable permanecen sus principios de mujer

de guerrera inmaculada y férrea voluntad.

Solo fueron tres segundos necesarios para calmar

mi adolorido, solitario y aciago camino

suficientes para cambiar el mundo, mi mundo

para no adiarla como ayer y quererla hoy.

 

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