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CASTILLO DE NAIPES

Sergio Javier Roda

 

Ceremonia de un reencuentro

Camino hacia tu encuentro…

Y vuelvo a verte.

Nos miramos extrañados

pero nunca como extraños;

porque extrañarnos es, desde ya una década,

nuestro nuevo hábito ritual.

La puerta está abierta.

Camino hacia tu encuentro,

y me recibes con gran festín.

Nos saludamos emocionados.

Y no podemos evitar sonreírnos

como en los viejos tiempos.

Nos queda una hora

antes del amanecer.

La cita culmina.

Solo un abrazo

y una mirada.

Me levanto.

Entro, antes de cerrarse el portal.

Sé que quedas acongojado.

Volveremos a extrañarnos,

hasta el próximo año.

 

 

El portal

Quiero llegar a mi meta…

a mitad de camino, me enfrento a una puerta,

deteniendo mis impulsos.

La vida tiene un doble filo,

blandiéndose sobre mis deseos.

Gigantescas paredes se desploman ante mí.

No puedo seguir avanzando.

Los escombros me lo impiden.

El tiempo se acaba.

La puerta se está cerrando…

pero está muy lejos.

¡Y la travesía es tan agotadora!

Quiero descansar un segundo.

Segundo crucial,

devastando mis sentidos.

segundo crucial,

revelándome un destello…

¡Inalcanzable!

 

 

Castillos de Naipes

Vidas equilibradas

dependen de los primeros

triunfos conseguidos.

Días transcurridos,

colocados uno sobre otro

para formar ilusiones.

La copa de mi alma

llena con gotas de horas.

Horas cargadas de alegrías,

de llantos,

de rencores.

Momentos especiales,

materializados en el momento justo

con los adecuados ingredientes:

Días de Sol… para el amor.

Días de espadas… para el dolor.

De bastos… para los momentos de batalla.

De copas… para las sonrisas.

Y entre todos ellos…

días de impulsivos vientos,

ofuscando mi línea vital.

Tornándola…

Un endeble castillo de naipes.

 

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