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AQUÍ CORRÍA UN RIO

Anushka Tereshkova

 

Aquí había prado y cantaban las aves al son del viento.

Aquí, justo aquí, se posicionaba la luna para que usted mirara con solo levantar los ojos.

Aquí titilaban las estrellas burlonas mientras él me decía cosas hermosas,

ellas sabían que todo era efímero, (ellas lo saben todo y lo callan).

 

Más allá había un prado verde repleto de flores amarillas,

había aroma a hierba verde, había vida…

Una vida exultante, una vida llena de música y ronda,

una vida con sentido propio.

 

A lo lejos había más ríos y más hierba y más vida

y todo bailaba a un ritmo singular.

Muy dentro había sueños y maravillosos despertares.

Había poemas por salir y por conocer la luz de las mañanas.

 

Había esperanzas después del soplo de las siete velas

que nos vieron transcurrir y acabar.

Parece mucho, pero fue poco, fue un tiempo robado al infinito,

fue un hurto a la felicidad ajena.

 

El cielo dejo caer el telón de lo implacable

y se murieron las risas y las músicas y los paisajes.

Estábamos predestinados y decididamente obligados

a abolirnos como un decreto que fenece.

 

No nos dijeron que más tarde o más temprano todo cede,

todo se desmorona, hasta lo más bello.

El error fue, quizá, beber la vida a borbotones,

porque estábamos sedientos.

 

Tragar, simplemente, los manjares sin degustarlos detenidamente,

esperando que sean eternos.

El error fue bañarnos en el mar salado de futuras lágrimas

que iban asomando en los ojos felices.

 

Las lágrimas de alegría se hermanaron con las de tristeza y ganaron las de tristeza,

porque pensamos que todo lo bueno era para siempre.

Por aquí pasaba un camino ¿sabe?

Un camino largo y ondulado como un rulo de su pelo.

 

Un camino bordeado de margaritas

lo fuimos marcando con nuestros propios pasos mientas lo transitábamos todos los días.

Hasta que dejamos de hacerlo. Un día, dos, tres…

hasta que se borró solo, con el tiempo.

 

Aquí había aromas, nuevos, viejos, agradables,

desconocidos y luego, como por arte de magia,

se desaparecieron y ya no hay nada,

Solo asfalto y silencio, o solo ruido sordo que no quiero, o solo asfalto y ruido y silencio.

 

Me cambió el paisaje aquel adiós previsto por el tiempo.

Me vi desde un cielo demasiado alto, demasiado lejano y ajeno.

Me pregunté mil veces, por qué no recogí las flores,

por qué no miré más el cielo, por qué no canté bajo la lluvia más tiempo…

 

Me arrepiento tanto de haber creído que todo el mundo era nuestro…

No es de nadie, ni suyo ni mío ni de los que ahora lo están viviendo.

Veo a este y a aquel dentro del mismo sueño efímero

Y quisiera advertirles que solo dura siete años, ni un día más, ni un día menos.

 

Pero no puedo. Pero no debo…

Quizá les dure menos… o más, vaya uno a saberlo.

Y donde hubo margaritas, habrá cemento.

Y donde hubo amor, habrá olvido.

 

No queda casi nada después del sueño,

Solo hay que despertar y contarlo, para darse cuenta de que existió.

Aquí, justo aquí, donde usted está hoy,

soñando, yo fui feliz, despierto.

 

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4 comentarios en «Aquí corría un rio»

  1. YALEYDIS VILORIA NORIEGA

    Hermosa reminiscencias Aniuska, evoca la nostalgia de lugares mágicos y naturales que hacen parte de nuestra esencia, me recuerda el lugar donde nací o al lugar donde reside mi familia, donde el tiempo no pasa y se respira vida. Felicitaciones.

    1. GRACIAS, En estas letras trato de hermanar mi sentir con el aspecto que mis ojos perciben en el paisaje circundante, Lo hermoso es estéril cuando la pena del alma embarga.

    2. Gracias.En este texto quiero expresar que el paisaje se hermana a nuestras percepciones anímicas,Lp bello puede resultar totalmente hostil si tenemos rota el alma.

  2. Anushka querida, siempre sabes como dar a las emociones más fuertes y desgarradoras una entonación poética y, entonces, las vuelves hermosas. Gracias por compartir tu talento.. Soy tu fan mi querida amiga 😘

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