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EPITAFIO

Luis CampoElíaz

 

FALTAS MI NEGRITA

Ya no habrá más doctora,

ni lunas de queso,

ni por las noches un beso

cuando la lágrima aflora

 en la infinidad del ahora

de este maldito duelo, preso.

 

Ni pancito hojaldrado,

tampoco peritas.

¡Soledad que habitas

en mi corazón constipado!

¡cómo faltas mi Negrita,

cómo faltas a mi lado!

 

 

MI DOCTORA

¡Papá, estás muy caliente!

¡Debemos operar ahora!

—Pero hija, ¿así de repente?

Hija no, soy su doctora.

 

Abra la boca —ordena la señora

¡No apriete con los dientes!

Y después de palpar mi frente:

«Señor, toca operar ahora»

 

—Doctora Mariam, sólo es fiebre.

Hay que ponerle una inyección

—Pero hija, ¡Qué exageración!

Soy doctora… y ¡está que hierve!

Así, sin mediar más, resuelve

sacar su instrumental de ocasión.

 

Se toma la medicina cada hora…

Viste papá que ya mejoraste.

—Mariam, tú me aliviaste,

y me besa la frente mi doctora.

 

 

EPITAFIO

Aquí yace quien calcó su destino,

Luis CampoElíaz llamaba en vida:

Fue ebrio, mal hijo, obtuso y mezquino,

escribidor, sin metro y pésima rima.

Acérrimo perdedor que en su sima

el fracaso lo hizo un experto cretino.

 

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1 comentario en «Epitafio»

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