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TUS MANOS

Rikardo Pantoja

 

Cero

«A los treinta años se empieza a envejecer

y hay que aprovecharlo todo»

Albert Camus – La Peste.

 

Camino con huellas de gigante

soy el yo que todos desconocen, una figura en el camino,

la moneda que fácilmente sentencia su suerte.

El espejo que habla fuerte, un mar que no traga y todo lo devuelve

el volcán que abre sus secretos para acalorar la vida

el vacío donde cabe Dios y el universo

el testamento del último latido.

Y creo también que seré, el error de algún crítico

entre todos los destinos soy quién pierde su memoria,

dejando bajo las arenas el final del tiempo.

El cero que siendo nada, tiene un valor absoluto.

Soy el ruido con un clima perfecto

El viento donde las abejas sueltan el polen de lo eterno.

 

 

Dios y Demonio

«Los sonidos son cóncavos estando fuera de órbita

la velocidad me vuelve mierda de solo pensarla»

Belial – Sur.

 

La libertad gira en pocos segundos

un imán rompe la coraza

diosa de uno y mil mundos

es tu sonido una sola raza.

Nuevamente se repite, gira y gira

letras que dibujan tu hermosa frecuencia

cuando los ángeles entiendan su lira

¿Olvidará algún Dios, su infinita paciencia?

Es la música un resultado

un espejo, la virtud, el amanecer

génesis que nunca fue olvidado.

Intima locura, paraíso encontrado

diosa música donde busco desvanecer

el miedo donde ciego, fui bautizado.

 

 

Espejo

«Algo queda del hombre antiguo que hubo en mí,

tan cercano, tan lejano, algo queda del hombre antiguo»

Porfirio Barba Jacob.

 

Se deshacen mis dedos

destilo licor para embriagar oídos

busco un mapa donde un destino sea de muchos imanes.

¿Con qué conjuro despertaré mis barcos?

¿Con qué sortilegio me hablaré sin caprichos?

Prendo fuego a las palabras

la creación me conoce, disfruto del silencio

y el Rock And Roll

cargo historias para vaciarlas a medianoche

se deshacen mis dedos a la hora de señalar el camino.

 

 

Paz

«Nos convertimos en una copia de las creencias de mamá,

las creencias de papá, las creencias de la sociedad,

y las creencias de la religión»

Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos.

 

Dancemos con la guerra

brindemos con napalm, balas y fuego.

Oremos; que al morir Dios muera también con nosotros

pensemos en nacer y reír pronto, avivemos el rito

bañemos con odio a nuestros hijos,

así serán más fuertes, la fe es una trampa.

 

Pintemos acertijos en los muros y sinagogas

pronto explotará la confusión en nuestras manos

una llave cerrará nuestro mundo

bajemos al infierno

neguemos la existencia y la moral

despertemos en una paz, aquella que nunca nos espera.

 

 

El país de los necios

«La prosa del visionario vive: palpita, agrede, conmueve,

derrumba, aniquila»

José ingenieros – El hombre mediocre.

 

El mismo tiempo que se vende en las esquinas,

recogerá también mis pasos.

Los limites son agujas y balas, los ríos cloacas.

No basta con ser equilibrio, si la justa razón será una sentencia

existen ciegos que elevan banderas

Una oración no detendrá el caos y la marca

Hambre de locura, sueño de silencio ¡Dios no existe, ya lo sabíamos!

Y el hombre dejará de serlo, así tendrá una oportunidad de huir

país sin nombre, sin cordura, corre a través de las balas vendiendo su memoria

algún día volará su cuna con el viento,

y los maderos de la cruz abrigarán sus manos al ver viva su noche.

 

 

Luego del tiempo

“Las dos cosas que me ha dado el destino:

unos libros de contabilidad y el don de soñar”.

Fernando Pessoa – El libro del desasosiego.

 

Lentamente se visten las imágenes

el ayer pasó a convertirse en alguien desconocido

la escasa libertad se dejó caer en los libros.

 

El cielo abre sus delgadas barreras,

y mientras unos dormían su sueño,

otros despertaban a la deriva, en su horror.

 

El apocalipsis es una sombra envuelta en dólares

el día es un sábado, el latido un lunes

la vida siempre, la muerte un momento.

 

 

Tus manos

«Guárdame en tu recuerdo».

José Saramago – El evangelio según Jesucristo.

 

Se alinearon con el cielo

apretaron mi asombro

abrazaron mi espalda

cubrieron los miedos

cocinaron el presente

pintaron un futuro

enterraron un pasado

escribieron despedidas,

y en las cubiertas de los libros

despeinaron mis poemas.

Ayudaron a encontrarme

atraparon el viento de abril

esparcieron silencios en marzo

acariciaron primaveras

balancearon el mundo.

 

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