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LA SABIDURÍA ES ESPUMA

Raed Anis Al-Jishi

 

Textura del alma

Mis dedos perciben
tu dolor cuando alucinas,
sintiendo las mejillas de tu aliento
cuando hacen oídos sordos
al lenguaje de destrucción,
en el gemido de aniquilación
entre tus pies.

El débil oscurece su sentido de la vista
y no se preocupa de lo que dice su nariz,
a la lente del obturador.

Solo el exaltado acude
– cual tímido estudiante – a la daga
y responde cual herida sin final.

Su verdad contamina la cuchilla,
practicando el deporte de aterrorizar
al ingenioso.

Y el fuerte absorbe como boxeador de ópera
cada puño con su incisivo,
tambaleándose con sonrisa socarrona,
para levantarse
antes de las cinco de la mañana.

No necesita fluir como una reacción;
se comporta con naturalidad,
como la última tecla negra del piano,
recitando la liturgia del viento.

El fuerte es exaltado
pero no es sólido,
como piensa el viejo bigote.
No es sólido en absoluto.
¿Cuántas gotas serán suficientes
para torcer una roca?

 

 

Danza de la élite

Bailan a tres metros de distancia
de la línea de encuentro entre
la perspicacia y la red de tu iris,
vistiendo ropas del silencio que se secaron,
cuando tu cuerpo pasó junto a ellos.

Tal vez sea su desenfrenado deseo de serenidad.
Tal vez sea una aversión a la fugaz turbidez de
carbonización.

Cuando miras,
no cae el telón del ritmo,
pero puede paralizarse
el deseo.

Para teorizar,
debes compartir con las olas su desértico anhelo.
Sofocan las palabras el gorjeo,
su fragancia viola plegarias del cuerpo,

y el silencio es un momento fugaz
que pierde su hielo al menguar
el ritmo del Dabke*.

Piensa en la amplitud de tus ojos que provocan el éter,
tu mal tiempo interfiriendo con el pulso,
y tu afilada sonrisa como una letra
en el final del pigmento de la luz,
y cómo te vuelve – de alguna manera –
deseable.

*Dabke: Danza folclórica árabe.

 

 

La sabiduría es espuma

La espuma
extiende su dedo medio
hacia las estrellas.
La nieve lunar es ironía que se derrite.

Cada vez que su callado signo se levanta
parece más pequeña.
La espuma se vuelve más sabia
cuando portada es por el viento
y más modesta
cuando muda su piel.

Y tú que estás poseído por el lirismo de la fragancia,
no te percataste de la sencillez de la sabiduría,
buscando la relación
entre tiempo y color.

 

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