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LACERACIÓN

Anushka Tereshkova

 

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Está oscura la noche,

sin embargo, hay Luna llena.

Los recuerdos brillan como puñales,

sonríen, como si burlaran de mi desgracia.

 

Saben de antemano que si arremeten,

voy a ponerles el cuerpo

ya que ni sangre tengo

para certificar su alevosía.

 

Hay que ponerle el pecho al insomnio

y perseguir al sueño,

Va ser larga la vigilia y el tormento

de tu presencia en sueños

no me deja olvidarte.

 

Ayer nomas estabas frágil, pero altanero,

regodeándote en mi débil resistencia,

a olvidarte a sentirte lejos.

 

Mas tarde o más temprano llegará el alba,

el día es más piadoso para el amante triste,

los ruidos, el trabajo distraen la mente

y uno se ilusiona de que por fin…

 

Pero por la noche recrudece,

no importa en el fin del horizonte,

En esa línea imaginaria

que se traza sola al fondo del mar.

 

Estoy sola, tú ya no sales

en ese capítulo cerrado, pero abierto.

Ya no sangro siquiera, ya no siento,

y los puñales se apagan,

se dan por vencidos los recuerdos.

 

Entonces duermo

y no sueño contigo

el inconsciente te ha archivado

y sigo….

 

 

Laceración

Impacto, horror, silencio y muerte

carne, piel y fuego,

silencio dormido, desasosiego

y estas ganas tremendas de extinguirme

tensa calma. Murmullos apagados,

recuerdos grises y sonidos,

vueltas al mundo enloquecido

y estas ganas tan ondas de extinguirme.

 

¿Dónde van las almas que han estado

compartiendo este trozo de universo?

¿Dónde está tu espíritu escondido?

¿Dónde más que en todos mis recuerdos?

Lacerado mi cuerpo te confunde

con las cosas más bellas que contemplo

y mi alma vagabunda te descubre

detrás de una bruma densa de silencio.

 

Silencio callado que retumba

contra las paredes duras de mi tiempo,

mi tiempo que se detuvo en tu sonrisa

en tu último abrazo que hoy es recuerdo.

Me despierto por las noches confundido

en un sudor helado y asfixiante

no distingo los días ni las noches,

pero el dolor, en todo, es la constante.

 

No creo en nada y todo es tan real,

después de tanto llanto y desconsuelo

descubro que ya todo esto es pasado

y que mi cuerpo lacerado

tendrá que soportar muchos inviernos.

Me queda mucha Luna por delante,

y noches salpicadas de silencio.

 

La sal del mar hoy es mi amiga

y hace latir aún más la herida.

No hay calma en mi pecho destrozado

ni articula palabra ya mi boca

solo el sueño alivia este tormento

que a mi cuerpo lacerado desmorona.

 

Ha de haber un tiempo para vernos

por última vez y darte un beso,

un abrazo apretado y un te quiero

para seguir viviendo o… respirando.

 

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