Del mar al infierno
Yo aún estaba con vida, y me llevaron hacia su ranchería, allí mismo, en las orillas. Cómo deseaba que amaneciera para convertirme en piedra y que así no pudieran hacerme nada. Luego, llena de terror, me di cuenta de lo que en realidad pasaba con nosotras: colgaban nuestros cráneos en las puertas de los corrales del ganado o en los árboles frutales…









