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El lenguaje de los ojos

Hubo un tiempo en que los días se hicieron lentos, el silencio gritaba en las calles y nunca sentimos tanto miedo de recibir un abrazo. También hubo un tiempo en el que las sonrisas y las palabras se escondían bajo una tela mágica, capaz de prolongar la vida.

Juan Cruz

Su día empezaba cuando más oscura era la madrugada, en la soledad de la cuadra, amasando pan, preparando el horno. El olor que reconfortaba a los madrugadores usualmente le daba náuseas. Tan odiada tarea, tan hecha cáscara quemada en su piel oscura.

Mutismo

Y me fui muriendo despacito, apagando despacito. Llorando en el silencio oscuro lo que la ráfaga de luz dejó, luego de la tempestad…

El toque del Universo

Toda mi esencia entró en esa mirada, impredeciblemente, casualmente, casi por destino,
como en un manto que todo lo envuelve. Esa mirada me abrazó cautelosa, primigenia, y el calor fluyó por mi mente.

Una revelación

No necesito grandes palabras, ni alabanzas ni pensamientos coloreados ni ideas caóticas sobre mí. Esto no es correcto
si no alcanzamos el punto de la veracidad.

El piano que gemía su nombre

La descubrí, si es que descubrir puede llamarse al acto fatal de reconocer aquello que nos aguardaba desde antes de nacer, en el ángulo más sombrío de una subasta miserable, amortajada bajo polvo, abandono y una dignidad fúnebre que parecía desafiar la vulgaridad de los vivos.

La paradoja del deseo

¿Podemos decir que es el mismo deseo
si ya pasaron por tu cuerpo tantos deseos?

¿Podemos decir que aún amamos
si tantos otros amores te han tocado? ¿Podemos decir que sigue prístino, en tu pensamiento, el acto de tomar mi mano, de oler mi cabello, de exhalar el grito atrapado en llanto?

Volver a mí

Y entonces la fuerza de voluntad, junto con la dignidad, amenazan con traicionarme. Al oído me susurran que te escriba, que te busque, que te hable y te pida que me abras un pequeño nido en tu corazón… en tu alma.

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