El tesoro de las islas Serpiente

La mañana que zarparon enfrentaron los primeros peligros; una fuerte tormenta estuvo a punto de hundir el barco y el río por el que salían hasta el mar desde el puerto donde atracaban en el centro de la isla Bendita…

La llorona sí existe

El calor infernal de aquella habitación diminuta que Josías compartía con sus hermanos hacía difícil la respiración; la sepulcral penumbra que lo envolvía era angustiante y él todo lo que deseaba era caer profundamente dormido…

Ora pro nobis peccatoribus

Tocaron a la puerta. Un mucamo traía una botella de whisky, una picada de naranjas y varios platitos de maní con pasas y aceitunas. El padre no le permitió ingresar. Recibió todo desde la puerta, le dio la propina y lo despachó.

Guerra

Habías crecido alejado de la cultura materna, pero por ser hijo de una mujer wayuu estabas vinculado socialmente al ei’ruku, y una de las tantas cosas que te habló la artesana fue sobre el conflicto que tuvo el linaje Pushaina con otro: tu tío

Botines

Sin esperar mi respuesta, que igual no iba a recibir, pues mi aliento no me daba ni para respirar —un aparato artificial lo hacía por mí—, se agachó, metió la mano debajo de la camilla, se levantó y me mostró mis tenis de marca recién comprados

Oscurana

Cuando estaba poniendo una rodilla en tierra, volvió a pasar la solitaria lechuza con su paralizante craqueo, esta vez casi me levanto y salgo corriendo, pero tomé valor y comencé a clavar torpemente.

Humo en la ceguera

El mundo se le había vuelto plano debido a su incapacidad, producto de aquel accidente. Esto le generaba inseguridad, el único lugar que le daba confianza era su habitación.

Crucita

Junto a mis hermanas crecí viendo a nuestra madre sacrificar su vida para ofrecernos las oportunidades que ella nunca tuvo. Cuando papá murió quedamos desamparadas.