Saltar al contenido

Poesía

Sueña conmigo

Tocar tu pecho, deslizar mi mano, llegar a lugares ocultos que solo tu conoces, sentiste por mí, vibraste por mi, te lubricaste y te viniste en mí.

El ruido de tu guitarra

Los ojos se despiden con la promesa del próximo puente, nos marchamos lentamente. Tranquilo que en cada despedida también hay esperanza,
la esperanza de la distancia, me susurra al oido el fantasma que con tu nombre me persigue.

El mendigo

Pasajes anónimos a las rejas de la escuela los días de los recitales. La mirada cose el dobladillo de los recuerdos más allá de la acera de colillas y desperdicios y luces navideñas de la Navidad ajena.

Macarena, la niña tímida de los García Garambuena

Macarena, la hija favorita de García Norambuena, el ricachón más renombrado de la ciudad. La pequeña rubia, arisca, malhumorada “piernislargas” debía todas las materias del colegio y su padre estaba bastante molesto con sus calificaciones que, de seguir como iban, la inhabilitarían a ingresar a la universidad que él había soñado para ella.

Apareció

Contando en sonidos de flauta estribilla contactos con seres, disturbios, fantasmas. lo oscuro, lo opaco, mi ser derretía a trozos caía y lo nocturno me ataba.

Laceración

No creo en nada y todo es tan real,
después de tanto llanto y desconsuelo descubro que ya todo esto es pasado y que mi cuerpo lacerado tendrá que soportar muchos inviernos.

Amor

la vibración de tu transmisibilidad. La memoria está entretejida con la inspiración infinita de la persona multidimensional que, desobediente por naturaleza, define su trayectoria
sin fin.

Todo en la nada

Sorbo tras sorbo paladeaban mieles de infinito amor, no disminuía el contenido de cada copa a pesar de la avidez con que labios impetuosos en vano trataban de sofocar incandescentes pavesas avivadas con amorosos susurros.