Poesía

La deuda

Yo nací para, en cada amanecer, elevarme con el sol, dispuesta a dar mi vida, tan solo por una razón, agradarle a mi creador, con toda mi alma, mente, fuerza y corazón.

Ella

Amo su silueta, aunque para muchos no sea perfecta, yo la veo con ojos de amor, y mi corazón no se equivoca que ella es la correcta.

La certeza de amarte

Mientras el mundo se persigue en los pensamientos, en esta noche que dará paso a otro día en el espacio infinito de las mil preguntas humanas, miserables y sin respuesta,
encontraré en nuestro silencio la certeza de amarte.

Llegó julio

Fue ella -gritaron- con su maldad… Quemada en la Piazza Castello tras una oración en latín que pocos entendieron.

La llamada del cielo

Una bandada de pájaros con un color plateado con plumas de cielo lentamente se levantó. Una voz distante con un eco poderoso un vuelo de ángeles reunido. Maria Grazia de los ojos de luz y esperanza,
la tierra batida del sol …

Pobreza

Miserable manera de tocarme midiendo mis latidos cuantas deudas deberás saldar tan mentiroso como tus palabras de amor…

El poder de la palabra

Y solo basta la palabra incipiente, la palabra mágica que nos pellizca el nódulo sensible de nuestra mente. La aguda corteza temporal se arisca
la primera vez que un hijo, de repente, balbucea tu nombre en lengua morisca.

El milagro

Como viento para el ave que olvidó volar. Así, así llegó el milagro.
El milagro que sanó al herido del alma. Al que pensó que, todo perdió,
El milagro llegó y sus labios calló.