Relato

El de los ojos diferentes

A mí me gustan las voces graves y mentoladas. No tenía el buen humor que a mí me gustaría para la persona con la que comparta mis días de felicidad, ni la figura atlética que quisiera ver al despertar todas las mañanas.

Las cosas de mi papá…

Trepado en el techo de la casa con el fin de tapar algunas goteras o simplemente acabar con su aburrimiento, movía tejas, golpeaba y maldecía cien mil doscientas treinta y dos veces por algún porrazo propinado en sus dedos.

La punteada línea de los días

Él caminaba distraído, absorto en la reflexión acerca de su embotellamiento mental mientras, de manera mecánica, trataba de guardar en uno de sus bolsillos su celular el cual había sacado para mirar la hora.

Tormenta inesperada

En un instante, la esperanza desaparece y el miedo se apodera de la conciencia, las lágrimas de desespero se confunden con la intensa lluvia que azota el lugar…

Cuentos de mi barrio

En el marco principal de mi barrio, no solo vivían las familias de más renombre, sino las más numerosas; algunos de los jefes de estas familias hacían alarde de sus glorias pasadas…

Reloj de madera

Ocho sentía el pasillo eterno, e incluso veía como las paredes se alargaban drásticamente frente a él. Quizá el alcohol empezaba a hacer efecto, pero solo había tomado whisky con su amiga Mónica.

Sin título

Desperdicié mi tiempo hablando de ti, diciéndoles a todos que tú no eras así, joder, te defendía a capa y espada como dragón a un castillo, como abeja a una flor, pero te importó un carajo todo lo que di por ti.

Calles egoístas

Más allá unas manos se levantan en una comunión con el viento y mientras cantan un dulce, una cartilla de inglés, de hierbas medicinales, de salvación de las drogas, de una cruz que guía, de lápices y lapiceros, borradores de nata, piden una moneda para comprar un pan,