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Relato

Los días de quincena

Como dice un amigo que conozco hace poco, por esa “esa mala costumbre de trabajar para sobrevivir”, luego de bañarme y colocarme la ropa característica del caribe colombiano, agarré la bicicleta todoterreno amarilla fosforescente y me encaminé al lugar donde trabajaba.

Dominó para dominar la vida

La mesa de Dominó es el centro de atención y objetivo final de la gran mayoría de vecinos que se acercan a presenciar, sin dejar de ser partícipes de la actividad social, es toda una obra de arte la que se configura entorno a ella.

Nevada en la Ciudad de México

Aquella mañana mi madrina me despertó gritando, ¡Está nevando!, ¡Está nevando! Pensé: No es posible y corrí a la ventana del hotel para ver. Me quedé sorprendida, era un lugar mágico, la nieve parecía una cortina de tul y una leve neblina daba un toque más irreal a aquel paisaje

Día de la madre

Esa tarde, mientras salía de su habitación, pude percibir el doloroso esfuerzo que le costaba a mi mamá dar cada paso, aún recostada al caminador sobre el cual se apoya desde hace algunos años y me dio mucha tristeza verla así.

Mi querida Pola

Nos revelamos contra el sistema, pero entre nosotras mismas lanzamos injurias, muchas veces a la espalda porque no tenemos el coraje de decir las cosas de frente.

Viaje

Necesito un pañuelo, esta niebla que obnubila el papel son mis lágrimas. Y no quiero llorar. Ya he llorado demasiado en estos años.

Sueño

El cielo era su tierra y la tierra su suplicio. Miraba a la bóveda celeste como el sediento ansia el agua. Cielo de color azul profundo y nítido sin ninguna mancha gris, tiempo despejado, anaranjado de luz tenue al anochecer, una importante tormenta se avecinaba.

Muñecas

Mordiéndose los labios tenía la impresión que las pretendidas princesas extendían las manitos para consolarla. Pero no. Su llanto, silencioso y doliente, no iba a producir milagro alguno.

Juegos de niños

Farid de hecho siempre la escogía a ella independientemente de si jugaban a “Polis y cacos”, al “Balón prisionero”, al “Pilla Pilla” o como en este caso a la “Zapatilla por detrás”. A Aina le tocaba correr siempre, tanto si debía escapar de él como si pretendía atraparle.