CARTA A MI HIJA

Camina Vivero

Comienzo estas palabras justo cuando has venido a abrazarme y besarme por enésima vez en el día. Comienzo estas palabras justo cuando mi corazón está llenito de amor por ti.

Recuerdo perfectamente aquella mañana de marzo cuando me enteré de tu llegada, en ese momento pusiste mi mundo de cabeza y el nerviosismo invadió mis pensamientos. Pero tú, con ese tamaño diminuto, esas manitas y esos ojitos llenos de ilusión, me fuiste enseñando a ser madre. Es increíble que antes de tenerte no sabía cómo haría las cosas y, cuando llegaste parecías darme las respuestas que tanta falta me hacían.

Además, has vuelto a revivir en mí algo, el cual durante mucho tiempo estuvo dormido, esa capacidad de ilusión y entusiasmo que usualmente sólo se vive durante la infancia. Gracias a ti puedo volver a ser una niña de nuevo. Me has enseñado a detenerme en esta rapidez de la vida, a contar mis pasos en cada caminar y a reírme de nimiedades hasta dolerme la panza. Me has ayudado a recordar todas esas cosas que tanto disfrutaba cuando era pequeña: la alegría de la Navidad y de los cumpleaños.

Siempre pensé que sería quien guiaría tus pasos y te enseñaría todo lo que necesitabas saber en esta vida, pero me has demostrado no ser así. Sin duda las grandes lecciones me las has dado tú.

Quiero aprovechar esta carta escrita a tus casi 6 añitos, para agradecerte y pedirte perdón. Al ser la pequeñita convirtiéndome en madre. Lo hecho contigo ha sido un largo camino de muchos aciertos, pero la verdad, también de varios errores. Bien dicen que con el primer hijo se improvisa mucho, todo lo hice con la mejor de las intenciones y desde el amor por ti, a pesar de ser completamente inexperta y tener mil dudas acerca de cómo cuidarte.

Seguramente no todos nuestros días han sido buenos, seguramente unos han sido más nublados que otros. Si bien detrás de nuestras fotos bonitas de mamá e hija hay cansancio y estrés, también hay los mejores instantes tuyos y míos en esta aventura.

Estoy lejos de ser la mamá perfecta, pero debes saber que siempre he puesto empeño en hacer bien las cosas. Los errores cometidos han sido por falta de experiencia y no por falta de amor, porque desde el momento en que supe de tu llegada comencé a amarte con todo mi corazón.

Por eso cada noche, acostadita en tu cuarto mientras te duermo, te pido olvidar los malos momentos tenidos, aquellos en los faltante de tiempo para jugar contigo, aquellos donde de pronto perdí la paciencia entre mis demás actividades y tu cuidado. Y con ello me prometo, una y otra vez, ser la mamá que te mereces.

Así es ser madre… un continuo preguntarse si estamos haciendo bien las cosas. Tal vez si algún día eliges serlo, comprenderás mejor estas palabras y lo mucho que te amo.

Sé perfectamente que no siempre me necesitarás como ahora, no siempre podré calmar tu llanto con sólo cargarte y no siempre seré tu compañera de aventuras en cada ordinario día. Aunque me duele pensarlo, no toda la vida serás pequeña y de pronto ya no te causará emoción despertar y correr a mi habitación a llenarme de besos.

Por eso, hoy doy gracias por estos instantes ocupados en los que requieres de mi presencia, por el honor de ser tu mamá, porque sé muy bien que cuando te tengo entre mis brazos todo, absolutamente todo, tiene sentido.

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2 comentarios en «Carta a mi hija»

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