LA HOJA DEL ESPINO

Carmen Alicia Pérez

 

ETERNIDAD EN UN INSTANTE

A mi pequeña Alma, que fue Luz desde antes de nacer

Abro los ojos cuando todos duermen

La luz de dos túneles diáfanos me atrapa

me adentro en ellos y no siento miedo

tal vez porque en el fondo vislumbro tu sonrisa,

tal vez porque el miedo ha huido

—Ya los perros olfatean y no ladran—

y los surcos se han llenado de agua

—ya no hay sequía—

Afuera llueve, gotas de agua pesadas

—como de hierro—

He visto varios lacerados

por poco mi alma se agujera

pero ahora me he adentrado

en estos dos túneles diáfanos

en estos dos cuencos de luz que son tus ojos

y me he salvado.

 

 

OSCURIDAD

Ninguna oscuridad es absoluta

¿Cómo reconocerla en un túnel

si no hay, por lo menos,

un hilo de luz cenital

que lo atraviese?

No existe gruta herméticamente cerrada

aunque parezca.

Toda presencia es inherente a un espacio

y viceversa.

Al adentrarnos en toda profundidad

aunque el cuerpo se hunda

siempre respiramos

en esos espacios reconocemos el arte

el amor en la coraza de un psicópata

la ingenuidad en los crueles

y en quienes los idolatran.

Es complejo juzgar a Eva quien halló

el destello de una aguja en un pajar

en el asesino más grande de Alemania

o a Delmira, quien a pesar de su lucidez

«se arrojó al amor como un abismo,

cerrando los ojos».

Al ciego siempre lo atrae una luz

en la penumbra

cual magnetismo destinado al encuentro

a la necesidad del apego histórico y cotidiano.

 

 

LA CASA

De bruces has llegado a casa

te adentras, con temor caes

sombras de aquello

que no se olvida

la tierra a pesar de su dureza

se ha dejado estremecer por la lluvia y

el musgo ha brotado.

 

Todo vacío necesita una presencia

aunque liviana

para soportar su propio peso.

Las paredes se ensanchan a tu paso

eres cuerda que alimenta

la casa del origen,

a la que quieres retornar

cuando el dolor exhala

también cuerda que arrastra

las ruinas de todos los sismos,

le toca mantenerse dura y tensa

porque ese es su destino.

 

La casa es un espacio

diseñado para ser habitado

aunque adentro, la herida de las piedras

cruja aún en la palma de las manos

la casa siempre espera el equipaje,

y al huésped de la misma forma

es en ese encuentro íntimo,

en donde la libertad

no es solo una palabra.

 

 

OLVIDO

No existe presente, solo pasado

el recuerdo más pesado

es el que menos agrieta la memoria

y en los recovecos de la misma

se asienta la tragedia,

las heridas más antiguas

llenas de rocío, siempre salado.

No hay diferencia entre soñar y caminar.

Siempre hay una mujer de piel ajada

que juega con las ruinas

de los cachivaches de los hijos

y en ese trance se hace polvo

porque está entretejida de escombros

de lágrimas que el cemento no seca

¿Para qué presente y futuro

si el pasado es la tierra

que pisa todos los días?

aunque se hunda,

aunque después se vuelva tierra

para abrazar los huesos de los hijos.

 

 

LA HOJA DEL ESPINO

La hoja del espino se aferra a la espina que la sostiene

¿cómo desprenderse del filo que alimenta la vida

para yacer temblorosa al pie de las raíces?

La púa que transforma la piel del tallo

no oculta el origen de lacerar

e incrustarse en los terrenos blandos

pero la hoja se aferra a la dureza

y al filo lacerante de la espina,

el miedo a caer, a percibir los sonidos de la tierra

atravesar las plantas de los pies de los descalzos,

prolonga el tiempo del descenso natural, y en ese trance,

la hoja tiembla en el silencio de las ramas secas

¿Cómo precipitarse hacia el vacío,

saber que allí nos espera la inocencia

y no temer entregarse a ella en la maleza?

El hombre espera paciente la caída de la espina

en el endurecido corazón

derramar así el amor represado por años, aunque

agonice,

aunque cierre por siempre los ojos en ese instante de

eternidad.

 

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4 comentarios en «La hoja del espino»

  1. Angélica María Sierra Franco

    Amiga del alma, poemas profundos y transmitidos. Me veo en ellos a través de mis investigaciones sobre el espacio y el acto de habitarlo, muy a lo Bachelard tus poemas, inteligentes y hermosos.

  2. Carmen Alicia, me quedo con «OLVIDO» me veo expresándome, aunque todos son lindos poemas. Gracias por dar la oportunidad de leer tu poesía. Éxitos.

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