CUERPOS HUMEANTES

Antonio Nazzaro

 

Amor migrante y el último cigarrillo

Quisiera ser un cuidador poético

tener una sonrisa impresa

en los labios como un verso.

Responder en rima a cada llamado

llegar con paso de danza

y los ojos amorosos.

Pero el tiempo rompe el verso

las respuestas se secan

sobre los labios como una imprecación.

La mirada nerviosa

el paso arrastrado

pero siempre llego madre

siempre.


Los rieles bailan bajo el asiento

ritmo antiguo de emigrante.

Sueños quebrados sobre tierras a desmoronarse

el televisor ventanilla muestra imágenes inasibles.

Quizás casa es este movimiento.

La llave un boleto

de destino

siempre precario.


Creo en el abrirse de la ventana cada mañana

como una sonrisa amada.

Creo en no creer en los dioses

pero tengo una fe infinita en el otro.

Creo en no ser una bella persona

pero el espejo lo sostengo.

Creo en el amar a una velocidad vertiginosa

como un cantar bajo la ducha.

Creo en la poesía toda

así como no recuerdo los nombres de los poetas.

Creo en la fuerza de la debilidad

como un vestirse de desnudez.

Creo en las miradas de los ojos

y no bajo las persianas del mirar.

Creo en la ingenuidad de la ignorancia

como en el maravillarse.

Creo en no saber creer

pero sé vivir.

 

 

Cuerpos Humeantes

De ti sé poco:

el largo de tus brazos

el tiempo de tus besos

los húmedos del amor voraz

y los lentos del amor cotidiano.

El corte de los ojos

y el andar descalza.

El movimiento de los senos

a lo que afino el respiro

aquel gesto tuyo

de mover el cabello

lo que sé

es que cuando llegas

y te sientas en una sonrisa

sueño.


 

Déjame aquí

al borde de tus labios

para escuchar

el mar.


 

Para Daniela Nazzaro

A ti que no leerás

pero cómo te cuento

en tu silla de ruedas que no ruedan

sobre tu cabeza que no, que no está arriba

y los ojos a indicar el norte y el sur

el sur de este amor

que no tiene palabras

sino que recoge con la mano

tu baba que cae

que cae sobre un babero

de cincuenta años.

Cincuenta años de silencios.


 

Lunes eres el amor

que lleva la mirada a la ventana

martes eres la paciencia

que mantiene los labios en una sonrisa

miércoles eres el deseo

que lento pausa el tiempo

jueves eres las ganas

que se detienen cruzando las piernas

viernes eres la ansiedad

que suspira el retorno

 

sábado y domingo

estamos cerrados.


 

Tú eres mi sur

mi estrella marina

que indica el camino

del retorno.


 

Las esperas nunca son iguales

sino que cambian de intensidad

dejan colillas y uñas comidas

un rascar la barba.

 

Así espero en esta parada de la nada

sobre esta ciudad espejismo

que no logra hacerse nítida para rebasar el cielo

siempre demasiado alto

y dar empujones a las nubes

como quien toma el metro.

 

Hay días que pasan

mientras espero estos autobuses sin ruta

a la sombra de esta parada de los recuerdos

marcados por horarios hasta en los días feriados.

 

Como si el domingo pudiera alcanzarte

y darte un beso entre los muchos no dados.

 

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1 comentario en «Cuerpos humeantes»

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