AFERRADO A LA MUERTE

Michelle Parodi

 

HASTA HOY DECIDES EN MÍ

Llegue a normalizar su nombre,
otorgar la autoridad necesaria,
para detentar la potestad,
de sostener descubiertos
y expuestos los rostros de
abatimiento que he llegado a cargar.

Llegue a poetizar los momentos,
ofrecer cigarrillos en medio de la noche y
presentarle una carta abierta de licores.

Desearía conservar una campana en mi mente,
activarla cuando se aproxime ligeramente el temor,
se vaya enmascarando con la inseguridad.
Y en esta tenebrosidad (vida),
termina por sumarse la ansiedad,
me mantiene absorta.

Convivo con esta guerra interna,
porque algún día,
decidí en identificar todas
las maldiciones que llegaron a mí.

¡Mierda, lo normalicé!

 

 

AFERRADO A LA MUERTE

Hay algo que se ha desarrollado
y manifestado durante años,
causando una aniquilación
segura y lenta.
De la manera más cobarde,
convirtiendo tu carácter
en algo pusilánime
y llevando tu primera impresión,
de un hombre sosegado.

Aún no has alcanzando a visualizar
la vida sin miedos,
dejar de sostener cada segundo
el pánico a ser castigado,
autoflagelarse sin censura…
Amar el dolor e inseguridades.
Todo lo que carcome tu piel
y asemeje que estás muerto en vida.

Llevas a la mano el libro de Saramago
y te veo protegido de letras,
dibujos y consigues desnudar
el deseo de la muerte en tu cuerpo.
Haces que, entre él y tú,
logres localizar la ocasión correcta de eximir
con lo que debes cohabitar.

Acompañado de tu pijama,
medias sutiles que llevan la característica tuya,
tatuajes que cubren el tobillo izquierdo de tu pierna.
Tus ojos profundos y de un café oscuro,
gestos que llevan la lineación de cada verso,
que compone las dulces páginas
del libro sagrado y no estoy hablando de la biblia.

Hablo de cómo cada libro te da fuerza para salir invicto.

 

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2 comentarios en «Aferrado a la muerte»

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