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EL SOL Y LA LUNA

No parece que el tiempo pasa cuando estamos al lado de alguien especial, todo el mundo sabe de una manera u otra lo que es estar con alguien que agita tus sentimientos, que de repente hace que todo tenga una diversión, una intención, una energía distinta, como si el mundo ganara entonces un nuevo color, un color que nunca habíamos visto antes y este color junto con los otros le da a todo una sensación diferente, una sensación que completa, calienta el alma, que nos inquieta y nos calma, todo al mismo tiempo.

Fue en uno de mis viajes que la conocí, no era como las que habitualmente conocemos al final de una noche mientras tomamos un buen whisky en el bar de un hotel o en el aeropuerto a punto de embarcar, ella era ella, literalmente, sin maquillaje exagerado ni ropa apretada, sin esa búsqueda asfixiante de atención, era un tipo que se destacaba no por lo que llevaba sino por el brillo que tenía en su sutil espontaneidad.

Yo estaba en una sala llena de gente, en uno de esos edificios históricos que dan la sensación de estar en una película de los 60, puertas y muebles rústicos, paredes altas, plantas con flores en las esquinas traían un clima peculiar. Cuando la vi allí mismo, no pude evitar quedar encantado, ojos y pelo tan negros como el espacio entre las estrellas, blanca como la nieve de un invierno encantado, una sonrisa capaz de maravillar a los Titanes de la Antigua Grecia.

Hablábamos y no parábamos de hablar, era una conversación que fluía como la corriente de un río que atraviesa montañas y bosques, que no obedecía al reloj ni a las llamadas del Mundo, muchas cosas entre nosotros estaban conectadas, hacían nuestro encuentro no una mera casualidad de la vida, sino algo que tenía que suceder. Algunos creen que la vida es un lugar en el que forman parte de un destino ya elegido y simplemente van de acuerdo con lo que ocurre como si estuvieras atado a una nube y te llevaran las brisas del viento sin la posibilidad de elegir a donde ir. Pero en el fondo sabemos que somos nosotros los que elegimos nuestro destino, aunque intentemos huir de él hay cosas que deben suceder en nuestra vida, entre risas, coqueteos, sueños compartidos, la intimidad no podía no ocurrir después de tantos encuentros, nos contamos cosas que nunca le habíamos contado a nadie, la gran magia de una conexión, así es que cuando descubrimos las cicatrices y flaquezas del otro no nos juzgamos, nos comprendimos, a veces casi siempre nos identificamos. Una mujer sabe muy bien como envolver a un hombre, esta es una de las cosas que hacen de una mujer un ser tan especial, esa presencia tranquilizadora y cariñosa, una brisa ligera que apacigua toda esa fuerza ensordecedora de un hombre, ella era una gran mujer en cuerpo y alma, esto por supuesto no podía dejar de encantarme más y más.

Eran momentos inolvidables, ella era una gran soñadora al igual que yo, creía en todos mis sueños y yo en los suyos, algunos los compartíamos, pero una de las cosas que más me marcó fue la forma en que se maravillaba con ellos como si ya los viera cumplidos y yo en los suyos. Puede parecer una tontería, pero cosas así en ella me marcaron, me dio una luz que necesitaba en mi vida.

Viviendo, los caminos se cruzan, siempre que conocemos a alguien con quien nos conectamos aprendemos algo, vivimos, sentimos, experimentamos, disfrutamos, algunas personas nos marcan, dejan algo en nosotros y en ellas como una ágil golondrina que sacia su sed en un lago y deja una semilla en la orilla, la cual se convierte en una hermosa flor y la golondrina sigue volando y encantando al mundo.

Al igual que necesitamos el sol para que nos traiga un nuevo día, la luna para que nos dé la noche y nos permita renovar nuestra energía, hay cosas que deben suceder como este encuentro.

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7 comentarios en «El Sol y la Luna»

  1. Me encantan los encuentros inesperados que marcan tu vida, que le dan un giro de tuerca al día a día y te hacen ver cada maravilloso momento como único e irrepetible. Gracias por compartir esta bella reflexión ? un abrazo desde México ??

  2. Joao, mientras leía tu escrito mi cabeza evocaba estas personas que tan mágicamente saben detener el tiempo cuando estoy a su lado también. Cada línea y palabra de tu escrito son una verdad desnuda, las almas gemelas se sienten antes incluso de haber abierto la boca no siempre porque desencajan con el ambiente, como en tu historia, a veces parecen demasiado encajados como pertenecer al entorno con el que tan hábilmente se intentan camuflar. Tus comparaciones y metáforas son muy bellas y poéticas («búsqueda asfixiante de atención», «sutil espontaneidad», «tan negros como el espacio entre las estrellas», etc.)
    La alusión tan bella a los Titanes de la Antigua Grecia, acaba de perfilar a la muchacha joven que parece casi como una alhaja antigua escondida entre ropaje holgado y sin necesidad de resaltar su natural atractivo y belleza, capaz de ser valorada tan solo por un arqueólogo experimentado o por un buen amante del arte de la antigüedad.
    Me encanta como has descrito el equivoco de las emociones que surgen en nuestro interior cuando encontramos a estas personas que sentimos como viejos amigos y con los que sentimos tener mucho más en común que con otros que han formado físicamente parte de nuestra vida entera. La empatía y los sueños y metas compartidos son solo un granito de arena en este sentir fluido.
    Me ha sorprendido y encantado por igual la definición tan exacta y certera sobre ambos sexos. Lo has hecho con naturalidad y con una belleza extraordinaria involucrando el sentido del tacto para ella y el del oído para él «Una mujer sabe muy bien como envolver a un hombre…esa presencia tranquilizadora y cariñosa, una brisa ligera que apacigua toda esa fuerza ensordecedora de un hombre».
    La comparación de las raíces que estas personas echan en nuestro interior con el de la semilla que cae volando al aletazo de una golondrina sedienta (un pájaro tan común que es ya casi desapercibido por la mayoría, olvidándose uno a maravillarse no solo de su belleza, pero de su gran labor para el crecimiento y exuberancia del mundo bello que nos rodea también) me ha parecido tan infinitamente bello, que esta imagen la llevaré grabada en mi mente y seguirá apareciendo cada vez que me cruzo con alguno de estos brujos del tiempo.
    El final es una bellísima reflexión también que relacionas directamente con tu doble visión del destino que no podría más que compartir por completo contigo.
    Sabes, voy a confesarte algo, pensamientos míos sobre el sol y la luna. El sol es sumamente necesario sin lugar a dudas para nuestra existencia, pero a veces pienso que las personas como lunas son una «rara avis» en proceso de extinción, porque es fácil brillar con la luz y el calor desprendido, mientras es sumamente difícil permanecer al lado de quien te necesita cuando se halla en su noche más oscura, cuando la única luz y calor que le puede llegar es de alguna luna solitaria y muchas veces invisible porque es siempre comparada con el sol.

  3. Joao, primero felicitaciones! Logras con tu prosa hacer un recuento de instantes y momentos cotidianos como el amor muy literario. El amor comparado con la luna y el sol me encanta. Sigue escribiendo, amigo.

  4. Disfrute mucho la lectura. El encuentro mágico y especial de dos soñadores, bohemios, libres, que hacen de ese momento y espacio, uno especial, único , la luz solar o lunar baño su humanidad con un brillo luminoso. Tal cual la golondrina emigró, metáforas y un relato que conmueve y enternece. Felicitaciones Joao.

  5. Ana Esther Riaño Herrera

    Que los encuentros a primera vista, sean la razón para que brillen y titilen las estrellas, transformándose en hermosos sentimientos.
    Gran escrito poeta. Bendiciones.

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