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CASI TODAS LAS MANOS

Roberto Bianchi

 

SOBERANO

No basta con que pongas

cabecita en la almohada

vocero soberano de tu historia real

tienes que asegurarte que la alquimia

produzca una materia sólida

más pura que el oro

que siempre resplandezca

ignorando su transmutación.

 

 

EL EDIFICIO GRIS

1

A la altura de los brazos del edificio gris

las arterias trepan por las paredes

bordeando nubes que semejan sombras

los pájaros que esconden trinos y secretos

rondan en las ventanas

golpean tiernamente

le regalan escándalos

colores encendidos

en un bolsillo para el viaje

los ojos apretados

el tímido susurro del viento

que le arranca silbidos demorados

cruza dedos alerta

en lo alto

se posa una paloma

que guarda el agua detenida

de la contemplación

el edificio gris

congela su mirada ambiciosa

volátil

que planea distancias

aletea latidos

los pasos pasan siempre

sus prisas angustiadas

al par corren las luces

en gargantas oscuras

la vida piso a piso

ventila campanarios

de noche

el edificio

aprieta sus persianas

mira las escaleras

vigila corredores

en cada apartamento

le palpita un abrazo

detrás de cada puerta

las llaves acorralan

ella llegó soñando

vestirle las paredes

poblarle de caricias

el color del verano

dueño de su piel

se desdobló en rubores

las pálidas estampas

en filas desteñidas

huían en la noche

los balcones abiertos

la esperaban al este

confiada y simple

reinando madrugadas

las escaleras buscan

reposar su fatiga

la más elemental

enunciación de paciencia

la música se escurre

por pequeñas hendijas

bailándole los sueños

la paloma pregona

su rumor en la puerta.

2

Hoy trajeron los elementos

de la demolición

frente a cada ventana

crece una niebla ciega

que disfraza los golpes

el revoque que cae

el asombro que tiembla el esqueleto

las vigas desnudándose en sus hierros

los ladrillos rotos

la prisa acumulada

el tiempo ya cumplido

con la paloma vuela

la postrera resistencia.

 

 

LOS MUERTOS DEL ANDAMIO

 

El andamio devuelve los muertos

desde los cimientos

habían subido con manos de ladrillo

habían subido pensando un universo

de hijos

dignidades

habían subido desafiando el aire

tensos los músculos

en la inseguridad de cada instante

recordando la última caricia

que aún no se había desprendido

habían subido retratando la imagen

de marchas en camión de huelgas

habían subido con callos y esperanzas

paciencias y silencios

ejercicios de cal

para historias que se callan de pronto

en vidas que se lleva el guinche

la pared derrumbada se mira desde lejos

todo pasa en el breve galope informativo

y en el duro gesto preocupado

que los responsables muestran

hasta que todo pase, sobre todo

el escándalo que los muertos del andamio

provocan desde los cimientos.

 

 

CASI TODAS LAS MANOS

Es muy difícil estar atento a todo

hay cosas que se escapan

sobre todo, si vuelo

en esa vertical filosofía

de estar dispuesto para alzarme

por eso a veces

-casi siempre-

Nacho, el Cristo o Adelaida

se me escapan

como que estuviese en otra dimensión

como si saltaran los tapones de la urgencia

y amortizara la espera mi sustento

leo algo de muerte en las ventanas

las paredes escriben sus grafitis

sin las manos que parecen

absolutamente desaparecidas

en una multitud sin sus banderas

es muy difícil estar atento a todo

me representan ellos

mis amigos

cada vez que pudimos aunarnos en las bocas

en el abrazo azul de tantos años

surgió una voz descomunal

alzada en la vorágine del sueño.

 

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2 comentarios en «Casi todas las manos»

  1. Que hermosa poesía, me llevo incluso a los edificios en ruinas por la guerra, tan bellas imágenes de los sentimientos sobre lo material y espiritual a su vez, felicitaciones, me encantó leerlo!

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