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DIOSA DESNUDA

Ángela Penagos Londoño

 

Responsos

La vida se va

en el último aliento

encendida de bengalas

en el desastre

que guarda la osamenta.

 

Los responsos,

palabras

que se repiten

una y otra vez,

crecen

en rítmicos acentos

desde las celdas

del alma

en busca de paz

hacia la tarde.

Atropellan la vida.

 

Recogen su temor

en la sentencia

que nace

de la muerte

y se consagran

en el incienso disperso

que deja la oración.

 

 

Júbilo

La palabra se desprende,

busca su nicho y crece

sin remordimiento.

¿Acaso el agua se detiene

en el círculo que se adentra

en las mareas?

 

La noche enajenada

en el combate del sueño.

 

Antes de apagar la luz

el silencio se envuelve

en la colmena

de la carne.

 

El sol transita en la montaña.

Cendal púrpura

en la desnuda promesa

de la sílaba

guardada

en su propio enigma.

 

Solo la sed mira el pozo:

Remanso en el fondo de la copa,

sustancia que se prolonga

en cada gota.

 

 

Diosa Desnuda

El espejo ha visto

pasar una mujer desnuda

con tiempo de siglos

en la frente.

Deja huellas

de palabras antiguas,

vocablos ancestrales

que nos guían

hacia el tiempo

del amor.

 

La semilla se esparce

por la tierra.

Busca la ruta

en la sutil esencia

de la mirada

y el deseo.

Majestuosa,

traza el sendero

de luminosos códigos.

 

El tiempo es un barco

que fluye en oleajes

desde el corazón

del viento.

 

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