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DETENCIÓN

Jesús "Chucho" Peña

 

Después de la visita

Da miedo volver a la celda

acopiarse de nuevo en la noche

 dejarse contar con el bastón de acero

a las cinco de la tarde se muere la vida.

 

Vuela un cuerpo en un metro enrejado

los verdugos ríen apaleando los barrotes

bombardea mis oídos el llanto de la celda

la piedad se hace silencio en todos los cuartos.

 

Se derrama el llanto del ocaso en mi corazón

relámpagos de luz artificial hilan mis ojos

cortejando la muralla que se acuesta conmigo.

 

 

En la celda

Rodean mis manos los barrotes fríos

sostiene el delgado peso del mortal

que tiembla de frío en primavera

y se quejan los hierros cuando se agrietan.

 

Deja que los ojos vuelen al otro lado del muro

como un fantasma recogiendo lo que dejó

al otro lado de la ventana de hierro

que no deja pasar las alas del sol.

 

La celda es de acero pardo

es mausoleo para vivos

la parca nace en la sombra

como prostituta embarazada

a mitad de la expedición

con formas de mujer marchita.

 

 

Detención

En un crepúsculo sedicioso cortaron mis alas

 eslabones de aceros amarraron mis dedos

después de magullar mi cuerpo

con bastones y botas hecho puño

un hoyo oscuro agotó la primera noche

donde la parca vestida de verde departía conmigo.

 

Cuando la puerta se abrió, la libertad no apareció

enmascarados rostros cubrieron mis ojos

en una carroza fúnebre recorría noche

como si buscaran un campo santo

para abandonar mi cuerpo

que parecía no querer morir.

 

Cuando la venda de mis ojos se fue

ya estaba en la nueva celda

el cuerpo desgarrado se había rendido

alguien asistía mis heridas con agua fría

después el silencio, el eterno silencio

que habitó seis meses.

 

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