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MANOS VACÍAS

Magda Liliana Plazas

 

Cansada

Se hacen extenuantes los días,

se agota la paciencia

es un amor que se enfría

 muere lentamente en agonía.

 

 Efímero es el tiempo que paso en tu compañía,

infinito son los kilómetros que me apartan de tu amor

inalcanzable amor.

Muere y renace el ave fénix

de las cenizas que desechas sin ningún temor.

es hora del adiós

cansada hasta el hastío

ya no resisto más

te dejo en el olvido

mi dulce y eterno amor.

 

 

Perdida

Me perdí una tarde de agosto, bajo el sol radiante de ese día, en la envergadura infinita de sus brazos cálidos, acogedores,

en la galaxia de sus ojos cuando me miraron, en el brillo intenso de su sonrisa.

Me perdí en la inmensidad de su universo que me acogió e hizo de mí una supernova.

Una estrella matutina, una luna llena reflejada en el estanque de las hadas, una rosa roja en capullo, una oruga y cientos de mariposas. Soy ave fénix desde ese día de agosto con el sol quemándonos la piel y el alma inundada de ilusiones.

 

 

Un día

Un día quise gritar tantas cosas, pero me di cuenta que ya no vale la pena.

Ahora cojo las mariposas las aplastó cual odiadas moscas que zumban nada más.

Me ahogo en el suspiro de un recuerdo que añoro… sé que tendré que olvidar.

Es un grito que se pierde en la infinita distancia que clama tú

presencia tan perdida cada día.

Mis labios ardientes ahora están secos cuál hojas en verano sedientos de los tuyos.

Mis manos sutiles, perspicaces ahora ya no buscan nada, pues no hay nada en mi espacio.

Tan perdido de mis ojos, corazón y alma que muero lentamente en la agonía eterna de los recuerdos.

 

 

Manos vacías

Aquí estoy, sentada viendo la vida pasar…

ya no siento nada,

frío, calor,

un vago recuerdo encuentro en el rincón tembloroso y sombrío algo llamado amor.

Mis manos solitarias, frías, añoran algo que se perdió, algo ardiente, dulce, real, fantástico, puro algo maravilloso que no recuerda dónde dejó.

Un enorme vacío en medio del pecho, una soledad que reemplazó algo llamado amor.

Amor, eso que se oculta en aquel rincón

temeroso del desprecio que causa tanto dolor.

Siii es él, el corazón que ha huido con eso maravilloso que alguien rechazo.

Ahora ya recuerdo que levaba a manos llenas, besos, caricias, sueños y risas sin fin.

Solo quedan unas manos vacías con sabor agridulce, un corazón temeroso, frío, condenado a morir en el más triste olvido.

 

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1 comentario en «Manos vacías»

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