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CANCIÓN LYA

Germán Vargas Paredes

 

Hay lunas que habitan firmamentos

y acompañan a la estrella en noches de pasado.

Otras, ocultan en su espalda misterios

y hechizan a los hombres para volverlos fieras.

Hay lunas que engañan al ingenuo con su luz prestada

y otras que guardan suspiros en su polvo

o que mueven mares o acortan días.

Pero hay una luna de otra especie y de otro modo

que nace de piel y de sonrisas,

que no mengua ni en lluvia ni en silencios

y, aunque nueva, permanece siempre al ojo.

Luna sin desierto, sin volcán apagado o huella inerte;

no orbita ni es satélite

ni simple roca en el vacío.

Luna más acá del tiempo

atrayendo como imán sueños y enjundias

para volverlos caos y alterar sus vuelos y sus sustancias.

Luna Lya, con brillo y viento propios

que entra a mi mundo el primero y quinto mes.

 

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1 comentario en «Canción Lya»

  1. ¡Hermoso poema! Dicho de manera sublime, la luna ha provocado en el ser humano, algunas ocasiones, el removimiento o transformación de las emociones más instintivas. Gracias por su aportación.

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