VERSOS AGRESTES

Samir Ortiz Altamiranda

 

C R O N T R A L T O

Hoy… no tengo sombra.

Llegué a los pies de un árbol sin follaje.

Dejó su cuerpo moribundo.

Recargado de asombro.

Para mi opacidad.

He instado por permanecer en silencio.

Un recuerdo volcó mí tiempo sobre su corteza.

Casi destruida…

Emana recelo de su espacio.

Abriéndose camino al cielo.

Él, está aquí.

Pero pende de algo físico sin vida.

¡Y yo estoy aquí!

Vigoroso…

A veces, recito versos.

En un mundo muerto.

 

 

B A H Í A    R A D A


Soy una costa.

Con rocas, mangles y troncos viejos.

Rústico y bravío.

Inhóspito, pero habitable.

Singular para ti, vida mía.

 

Soy una playa extraña.

Donde prevalece lo que es fuerte.

Un lugar prohibido para los perdidos.

Un beso sin mansedumbre.

Alimentado desde sus entrañas por un volcán.

 

Este acantilado raro.

Anidado con costras, algas secas y plumas extranjeras.

Resiste un oleaje con fuerza lunar.

En la espera de un dominio.

Que florezca conmigo.

Como esas enredaderas de pétalos violetas.

Sobre mis escasas arenas.

 

 

P O L V I L L O

Solo queda un poco de paz.

Una que admito adorar.

Ver el tiempo fluctuar ante mil estupideces.

Solo queda el abrazo del viento.

Una ventisca de hojas secas.

Reconforta el ruido de mi mente.

Y el silencio de mis labios.

Abre un hueco en el espacio.

Herido por palabras que no debí pronunciar.

El error enseña, fecunda y nutre.

Son historias inauditas de crecimiento.

Somos árboles.

Y florecemos en distintas etapas de la vida.

La sutileza de las épocas.

Son agrestes por momentos.

Pero el conocimiento que te permiten adherir en el proceso…

Te cambian la vida.

 

 

S E M P I T E R N O

A veces, me mueve una fuerza enigmática.

Quisiera decir que es buena.

Mentiría…

Estoy acá al otro lado del camino, murmurando sandeces.

Me divierto con el eco de mi voz ronca.

Recito palabras al azar.

Me hago esclavo del silencio.

Antes de llegar a la decadencia.

De prejuicios e incoherencias.

 

Soy acelerado y se me cobra duro.

Ese es el precio que se paga al tiempo.

Me sumerjo en tú imaginación.

Donde te dejo regalos secretos.

Despedidas que algún día entenderás.

 

Al igual que los astros.

Somos una constitución de átomos desvanecientes…

Y hasta las estrellas tienen que caer.

Desprenderse del universo y morir…

Porque la eternidad no es luz.

Ella siempre ha sido oscuridad.

 

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2 comentarios en «Versos agrestes»

  1. Samir Ortiz, gracias por regalarnos tan bellos poemas que remueven la sensibilidad y la esencia del ser, evocando lo autóctono, lo frágil y lo efímero del hombre, sin olvidar los sentimientos y emociones que son lo que nos mueve

  2. Samir Ortiz, estos Versos Agrestes para mí fueron un reconocimiento de la esencia del ser humano fusionado con la paisajistica del territorio con estos parajes paradisiacos de la costa caribe colombiana, en especial ésta zona Costanera de San Bernardo Del Viento y Moñitos que diariamente muestra matices diferentes llenos de color en sus playas, amaneceres y atardeceres maravillosos. Así es tu poesía llena de motivación que dan ganas de pedirle vida a la vida para vivirla sin medida. Felicitaciones por esos versos, gracias por compartir esa luz que irradias, espero leer muy pronto cronicas de tu puño y letra.

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