QUIÉREME ESTA NOCHE

Abel Rivera García

 

FRIDA EN MACONDO

Hoy, para ella llegó el turno
en el lienzo del pintor,
Víctor Hugo Vidal,
quien maneja bien la rima,
tanto como el pincel
con fulgurantes colores
y su trazo modernista.

Sale al sol la bella artista,
Frida, con su diadema de flores,
de rosas, floripondios y gladiolos,
con sus cejas de gaviota en vuelo,
su elegante cuello de jirafa
y su boquita de anturios.

Majestuosa que se ve,
Frida, la adoración de Rivera,
el pintor de los murales,
su compañero y amante,
libertario y bien pensante.

Nos deja ver el pintor
su elegante delgadez,
y sobre su frágil columna,
sus ojos grandes profundos
de mirada inquisidora,
muy melancólica y triste
que apenas puede esconder
la insaciable ardentía
de su erótico placer.

Sobre su frente sostiene
su canasta con ideas
de avanzada y liberales,
en lo social y político,
que dignifican la esencia
de esta universal mujer.

¡Que viva Frida, la amante!
¡Que viva la libertaria!
¡Que viva su dignidad!


Notación: Inspirada en una obra pictórica de

mi amigo pintor y escritor, Víctor Hugo Vidal.

 

 

A UN ACTOR DE MI CIUDAD

¡Vaya, que especial actor tiene mi ciudad!
Y yo, que muy bien que le conozco,
sé que sube el cerro Cundí a las carreras.
Hoy, ¡caramba, quién lo creyera!
camina a traspiés en medio de la calzada
detrás de un terapéutico bastón,
con un bailao de salsero barranquillero,
cual si fuera una cabrita desbocada.

Apenas musita ininteligibles palabras
mientras la mano extiende pidiendo plata;
y de brinquito a brinco se hace un montón
y llena su bolsa de la ajena compasión,
sin necesidad de usar bata ni corbata.

Ya tiene una casa, una mujer y algo más.
Él sabe que para el histrionismo es un as
y paciente, de este pueblo sabe esperar,
el crédito y la compasión a sus palabras.
¿Qué es un migrante o un minusválido?
quienes le conocen, aseguran que no,
que es un sinvergüenza que implora piedad,
y de moneda en moneda ¡muy lejos se va!

 

 

DÉJAME TUS OJOS Y TU RISA

Cuando se fue mí Mariú,
nada quedó dentro de mí
y mi corazón murió sin ella;
sigo con mi amor a ella fijado
y aunque huyo de su recuerdo,
siempre la tendré muy dentro.
No sé si algún día podré olvidarla.
Nunca más la he encontrado
por las calles, montañas y caminos.
Sin sus besos y sus dulces caricias,
he quedado sin la luna y sin el sol.

¿Qué será de mi triste vida
si no regresa nunca a mi lado,
sí es la luz radiante de mi sol
y el calor ardiente de mi amor?
Mi alma deambula locamente
en la oscuridad de mi noche;
solo la luna me acompaña
y solidaria llora conmigo
lágrimas de lluvia tormentosa.
Mariú, déjame siquiera algo de ti,
déjame tus ojos y también tu sonrisa.
No me dejes solo la tristeza
que llevaré por siempre en mí.

 

 

QUIÉREME ESTA NOCHE

Esta noche de un viernes de alegría
unos tragos con gusto me he tomado
para ver tu hermoso rostro dibujado
en el fondo de mi copa ya vacía.
Tal vez dirás que me he enloquecido
y reirás de mi como otras veces,
viendo que has hecho de mi con creces
el iluso amante que has querido.

No sé si por fin entenderás
que siempre al recordarte
brindo por ti y por tus besos,
mientras en el azul cielo navego
con mi barco velero de mar
entre las mariposas y rosas.

Aun cuando entre tu ser y el mío
medie una muy larga distancia,
siento que hoy estaré a tu lado.
Pero, cuando esta noche me quieras
tomaré un trago de tu íntimo licor
y será mi sentir tu sentir amoroso
y será tu gozo, mi más dulce gozo.

No dejes de quererme nunca.
¡Quiéreme de cualquier manera!
pero quiéreme como yo a ti.
¡Quiéreme esta noche, amor mío!
y alegre en la mañana, ¡brinda por mí!

 

 

COMO ES AGRIDULCE LA VIDA

Tal como es agridulce la vida,
así han de ser mis poesías,
sí entre cardos y rosas vivimos
con sus punzantes espinas.
Y así también, he de cantarle al amor,
a la desilusión de una suerte presentida,
al mundo social y a la divina natura.

¿Hoy, quien vive por siempre en el amor?
Solo Dios, nadie más lo ha podido.
Hemos de ser cálidos como es el desierto
en la ardiente canícula vespertina,
y gélidos en la calma nocturnal.
¿Acaso no es la quietud absoluta
la que antecede a la borrasca?
¿O, es que el verano más intenso,
no va seguido del más recio invierno?

Y así varía y cambia mi ánimo vital,
y ayer me eras tan indiferente,
luego, fijo en ti, mi sensorial atención,
mañana te amo con una gran pasión;
y tal vez, en el largo o corto tiempo,
por avatares arcanos insondables,
tú me dejas, o quizás, yo te repudie.

Solo soy un mortal que los vientos del destino,
cual veleta cambia el rumbo de la vida.
¡Bendita sea la voluble condición humana!
que sin quererlo ni evitarlo, parecemos
meteoros locos de los climas tropicales.
A Dios le pido una ayuda inmensurable
para que en su gracia guarde nuestro amor:
luminoso y candoroso en las mañanas,
como siempre en nuestra tierra sale el sol,
hasta el cercano final de nuestros días.
¡Eso quiero para nos, querida mía!

 

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1 comentario en «Quiéreme esta noche»

  1. Me he deleitado con sus poemas hasta el punto de llegar a ubicar algunos en situaciones que he vivido, pero también me ha exigido una búsqueda en el diccionario que ha extendido mi léxico, hasta el punto de sentirme agradecido.

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