VIOLONCHELO DE AMOR

Luis Alcides Aguilar

 

UN PUEBLO

UN HOMENAJE A LOS ABORÍGENES DE AMÉRICA, A LA CULTURA QUE LOS EUROPEOS JAMÁS IMAGINARON, DESTRUYERON Y SAQUEARON.

Era grande y señorial

de tribus buscando un sitial.

 

Del soplo natural emergió

¡Raudo y despierto!,

erigiendo canales

de encuentro con semejantes.

 

Su fe de luna y sol

como dioses confió

dádivas de dorado legó,

concibiendo su esperanza espiritual.

 

Eran Aztecas, Mayas, Incas

matizados con fervor,

a la tierra el sudor entregó

en ella una cultura trazó.

 

¡Irrumpiendo! Los grandes navíos

en las costas el intruso estacionó

para tomar lo ajeno,

imponiendo con fuerza bruta su razón.

 

Del aborigen un resentimiento surgió

y con su vertiginosa arma,

mensajera de muerte, el viento rompe,

clavando su punta en la carne

del extraño, que su tierra pisó.

 

Un pueblo sin designio de maldad,

de castigo por su férreo instinto de defensa

¡Con su sometimiento pagó!

 

 

          ¡OH, MI VIEJO! 

¡Oh, viejo!, mi viejo,

que con tristezas

pareces estar tan ausente… Tan ausente,

como la dicha esperada.

 

Toma mi compañía, viejo

y caminemos… Haciendo charlas

cual amigos en parrandas

con vinos de palabras sanas.

 

¡Oh, viejo!, mi viejo,

que con potencia de espíritu

me brindaste compañía, consejos y alegrías.

 

Hoy viejo, toma mis días jóvenes y

ocúpame, cuéntame tus inquietudes

que yo pacientemente te escucho.

 

¡Oh, viejo!, ya no hay quejas ni terquedades

hoy comprendo la impaciencia

por hacer las cosas bien, cual doctrina sin errores.

 

Gracias viejo, gracias por tu compañía,

por tu guía cierta, amor y comprensión.

 

 

VIOLONCHELO DE AMOR

La música me aviva

frenética y complaciente penetra

mis pensamientos desorientados

por la tortura inconsciente de mis errores.

 

Añoro…

Deseo… tu deseo, de estar en ti.

 

Sueño ser un violonchelo

que lo tomas entre tus piernas

para tocar tu canción preferida

buscando el desahogo a causa de una traición,

 y siento…

Siento la lujuria de tus manos sobre mis costillas,

cual cuerdas melodiosas en el frenesí del dolor.

 

Pero…

Te cuento que en el fondo soy lo cierto,

lo real de lo que por ser humano está en mí.

 

¡Te juro que en mí existe la verdad de amar!

 

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1 comentario en «Violonchelo de amor»

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