EN EL ARRIBO DE LA VIDA

Luna Tales

 

En el arribo de la vida.

Atardezco, pensando en no volver.

Tener las alas.

Recordar como volar…

Me prometo no llorar.

Algo más que aprender.

Recibir la calma y respirar.

En el silencio todo el ruido se inventa.

 

 

Dormir en mis propios brazos,

regocijarme,

despoblar la mirada,

redoblar la apuesta.

 

 

Voy despidiendo

 tus manos.

 

Te veo marchar en la moto roja,

despacio en el recuerdo.

 

Te di un beso,

miré por la ventanilla

del bus

llorando

otra vez la distancia.

 

Me fui con el pesar adentro.

 

Me voy despidiendo.

Ya estás en mí.

Se fue muriendo:

La otra del ayer…

 

Me voy despidiendo

de tus manos ásperas que me acobijaban, cuidándome el sueño.

 

Hablarás a través de mí cuando los años pasen.

 

Me voy despidiendo

de tus manos

y tu abrazo eterno.

 

Ya estás en mí,

nadie ha muerto.

 

 

Reordena el placard de los recuerdos y

construye tu propio camino…

 

Tomar impulso también duele.

Hacer las cosas bien, a veces más.

 

La vida una efímera verdad.

 

Quedarán en nosotros los muertos, vivos.

 

Reordena el placard y cree en la convicción de estar en lo correcto.

 

Vuela luego

aunque te suelten las manos,

ten confianza al planear.

Sonríe en cada despertar.

 

Dales tiempo para entender…

 

Ríe más (con los ojos).

 

 

Pensarse en estrategias del infarto.

Mi garganta parece vomitar los miedos.

Pero no.

Yo resisto la tormenta de tus ojos y razono desde la hipocresía de tus palabras,

con las muertes que vas dejando en mí,

en tus silencios.

Soy la máquina de la modernidad temprana.

El capitalismo que sucumbe

bajo las pruebas

de su incompetencia.

Demorar el caos incipiente.

 

Soy la calma detrás de un huracán, porque también soy inteligente.

 

Desear bajo el poniente equivocarme.

Desear la disculpa y

callarme.

 

Desear que sea verdadero.

 

Despertar de este sueño

hecho horror en pesadilla,

solo respirar y

abrazar todo sin más.

 

 

El sueño discute conmigo mientras pienso

desde la almohada las distintas formas de enamorarte.

No media el sueño con Morfeo el dios, mi descanso.

El interruptor sigue encendido.

Te sigo pensando en estas cuatro paredes malditas, blancas, vacías.

El gato, mi cómplice, ronronea y yo miro hacia el punto fijo

de mi infame engaño sin pestañear

casi oliendo el alba como un encuentro casual.

 

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2 comentarios en «En el arribo de la vida»

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