DE LA NADA

Carlos Fernando Gaitán

 

Me escondo

Me escondo en mi silencio para que no me escuches

Y aun así oyes mi voz

Me escondo detrás de tus ojos para que no me mires

Pero mi sombra me delata

Me escondo en tu memoria para que no me pienses

Pero mis recuerdos permanecen ahí

Me escondo solo para que me encuentres

Es mi única manera de volver a ti.

 

 

Olvido

Me apego a un recuerdo que se escabulle en mi memoria

Solo quedó una vaga sensación de un beso húmedo y suave, distinto a cualquier otro

De una cama compartida

De una noche rara… De las que no repiten

Y veo tu cara en las caras que no conozco y trato de adivinar si es la tuya

Pero luego me pierdo en medio de tantos rostros sin recuerdos

Y te olvido de nuevo.

 

 

Victoriosa

Cae el día y se levanta victoriosa la noche

Soberana eterna de esa inocente oscuridad que nos envuelve

Y que nos sumerge en horas de misterios y de sueños

De encuentros y desencuentros

De amores y desamores

Inspiradora a veces de miedos insondables que sin piedad corroen su nobleza.

 

 

De la nada

De la nada surge la mira distante y fría

Y el pensamiento fugaz que se pierde luego como nube pasajera

De la nada volvemos la mirada hacia el pasado y con asombro descubrimos que el futuro nos arropa

Y nace un amor y muere otro a la distancia

De la nada aparecen las estrellas para recordarnos lo pequeña que es nuestra existencia

Y la vida misma, que luego se esfuma en días y noches que se repiten de manera interminable como una vieja canción de primavera

De la nada… De la nada nació este poema.

 

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2 comentarios en «De la nada»

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