ARENEROS DEL SINÚ

Daniela Ríos Guarín

El 1 de noviembre, un día normal, estaba en las redes sociales, precisamente Facebook, tenía duda si publicar lo que sería mi primera crónica, se me vino a la mente muchas ideas y entonces para ayudar a despejar esa incertidumbre de si la gente la leería o no, decidí colocar una imagen con una pregunta: “¿Les gustaría leer una crónica sobre el Mercadito de Sur en Montería?”, a lo que mi amiga, Karol Urango Fuentes comentó: “O de Los Areneros”. Yo le respondí: “esta no la he hecho, pero muy buena idea, ¿cuándo vamos?”. Y un amigo en común, Orlay Gómez, comenta: “Los Areneros de Montería tienen una asociación que se llama Asoman, seguro te ayudan con eso”. Toda esta conversación me pareció super interesante y la tuve en cuenta al momento de realizar el recorrido por los lugares donde trabajan Los Areneros, es decir Puerto Platanito.

Lunes 23 de noviembre

A las 7:20 de la mañana y como es costumbre todos los lunes a esa hora estaba en el Mercadito del Sur, no niego que me atrasé un poco, pues había quedado con mi amiga Karol y mi compañero sentimental Juan que a las 7:30 saldríamos desde mi casa en el barrio Canta Claro. Logré llegar a casa a las 7:40 y a las 8:00 ya estábamos camino a Puerto Platanito, el lugar donde Los Areneros de Montería trabajan. Siendo las 8:15 llegamos, caminamos desde el parqueadero del super mercado Metro hasta el puerto; durante ese tramo logré observar que a la orilla del Rio Sinú lavan carros, motos y otras personas lo tienen como su lugar para drogarse y fumar; mientras llegábamos también observamos que hay varias casas donde habitan familias y tienen sus negocios de venta de miel, bananos e incluso uno que otro vende cerveza.

Puerto Platanito

Se llama Puerto Platanito porque años atrás grupos indígenas llegaban hasta este lugar para vender sus racimos de plátanos, este nombre no ha cambiado, pero quedó para la historia pues ahora, es el puerto de Los Areneros. Iban a ser las 8:30 cuando estábamos parados en toda la entrada del puerto, mis ojos veían un hermoso paisaje natural y sin filtro, quizá de las mejores cosas que he visto en Montería. Observé unas veinte lanchas, si no más, una al lado de la otra, con un color diferente, hechas en madera y una que otra en material fino. Mientras unas personas estaban bajo un palo que le daba sombra sentados en una mecedora, otros hombres sacaban la arena de las canoas para llevarla a un volco; se llevaban las manos a la cara para secarse el sudor, y no es para menos: eran las 8:40 de la mañana y ya parecían las doce del mediodía; un sol caliente que a la vez resplandecía el Río Sinú. Bajamos un poco, yo tenía pena de hablarle a alguno de Los Areneros, se veían tan ocupados y cansados que por mi mente pasaba que a lo mejor no querían hablar conmigo, pero afortunadamente Ismael Osorio, un señor que iba hacia donde los trabajadores, pasó por nuestro lado, entonces aproveché y le hice un par de preguntas a lo cual quedamos sorprendidos, pero también felices de conocer la historia y anécdotas del puerto desde un nativo del lugar.

Ismael Osorio

El señor Ismael Osorio nació en Pueblo Bujo, lleva veintiocho años trabajando como arenero, hoy no se ha alejado mucho de este oficio, pues cuenta con su propia canoa y le da empleo a unos muchachos, con franqueza, tranquilidad, firmeza; y mientras observa como los trabajadores de su canoa descargan la arena, nos cuenta que llegó a trabajar al puerto en el año 1972, no conseguía trabajo y un mes atrás su padre había fallecido. Llegó con la esperanza de tener un mejor futuro económico y en el año 2.000, construyó su propia canoa, hoy vive de la arena y otros negocios. A sus trabajadores les paga a veinticinco mil pesos el día y van tres o cuatro días por semana. En medio de la conversación me surgen una pregunta que de hecho la tenía desde hace unos cuatros años cuando conocí el puerto, y es: ¿Cómo nacen Los Areneros? Ismael no tiene la respuesta exacta, pero de lo que si está convencido es que tiene más de noventa años y es una tradición que va creciendo; nos comenta que él los conoció cuando estaban en la calle 36, recuerda con exactitud que en una esquina había una panadería llamada “El Tosca”, en frente había un palo de tamarindo y en ese lugar echaban la arena, luego los pasaron para la calle 27. Llevaban la arena en burros y cajas, de allí los trasladaron para Puerto Platanito, que si bien les ha servido de gran ayuda por la cercanía al rio y por el espacio, también están con la incertidumbre de trasladarlos para otro, pues, según el gobierno, quieren que la Ronda del Sinú se extienda, lo que les genera preocupación.

¿Se acuerdan que al principio les comenté que un amigo en común en un comentario de Facebook nos mencionó la Asociación Asoman?  Bueno, le preguntamos al señor Ismael y a otros areneros sobre esta asociación y aseguran que “hay organizaciones, pero nunca se han fundamentado”. Ismael Osorio a raíz de esto, nos comenta, que cada lancha o canoa tiene su propio dueño, que cualquier persona puede llegar y trabajar allí sin ningún problema, sin ningún requisito, que hay canoas de personas pobres pero también hay varias de gente adinerada, como también de diferentes puertos, pero en el que ellos están es el más reconocido y donde están la mayoría de lancheros de bajos recursos, así mismo, Los Areneros se dividen en grupos y tareas, están los que manejan la canoa, los que se sumergen al río a sacar arena, los que descargan y los que manejan el volcó. Después de todo esto se pone la mano en la cintura, con la cara mirando a Los Areneros y nos sigue comentando de la asociación: “Cuando se creó Asoman, la idea era tener todo el puerto organizado, que las grandes empresas nos compraran a nosotros y además que se pusieran requisitos para trabajar aquí, pero ha tenido sus altibajos. Las grandes empresas les compran a sus proveedores que tienen capitales para acreditar a uno, dos y hasta tres meses. El gremio arenero, trabaja artesanalmente, es pobre, todos somo pobres”. Ismael Osorio, a esto le añade que nunca han tenido un respaldo del gobierno. Después de esto, era inevitable no hacer un suspenso, es que cada palabra la decía con el sentimiento, con tanto amor por la arena, pero también por tanta impotencia al saber que no son apoyados por el gobierno para mantener una tradición hermosa a lo largo de muchas décadas. Por ahora, lo que más le preocupa a Ismael es que, al parecer, el gobierno le va a poner impuestos a la arena, lo que agrava la situación para los trabajadores del sector.

Elkin Javier Salcedo

Elkin también trabaja en el puerto, pero a diferencia de Ismael, Elkin es descargador de arena, tiene veintinueve años y doce trabajando como arenero. Llegó allí porque no encontraba trabajo y necesitaba dinero para mantenerse; los primeros años trabajaba sumergiéndose al agua a sacar arena, “Los primeros días difíciles, me dio vómito, diarrea, pero todo es practica”. Dos semanas fueron necesarias para él acostumbrarse a realizar esta difícil tarea, afirma que es peligroso, pues te rompe lo oídos y te genera enfermedades. En los años como arenero, dos veces se ha hundido en la canoa, en una perdió todo el trabajo del día; afirman que se han chocado en varias ocasiones con palos que se atraviesan e incluso con los mismos planchones. Elkin se gana treinta mil pesos al día, en pandemia la situación en casa se le puso complicada, pues de su trabajo depende su esposa, su mamá y su hija; vive en el barrio de la Candelaria en Montería.

Para los curiosos

  • Según Los Areneros, una lancha en madera puede costar entre los diez a doce millones de pesos con un buen motor; hay algunas de veinticinco millones y otras de hasta cincuenta millones, todo depende del motor y el material en que se construya. Venden la arena por metro, una canoa puede cargar de tres a siete metros, otras hasta quince, todo varía dependiendo del tipo de canoa.
  • El valor de la arena depende del río, cuando el rio se crece es más cara porque se complica todo el proceso y además arriesgan la vida al sumergirse.
  • Hay arena y piedra china, son diferentes.
  • Tienen el rio dividido con palos para saber los puntos clave y el tipo de arena que se encuentra en el lugar.

Para finalizar estas son realidades de Los Areneros, de personas humildes y trabajadoras de la capital de Córdoba, realidades que mi amiga Karol, como nativa del departamento no conocía, que mi amigo sentimental como bogotano no conocía y que yo como antioqueña  tampoco sabía; y es muy curioso que cuando entré a Google a investigar sobre Los Areneros de Montería, encontré muy poca información e incluso de antes del año 2.000; ahora con la pandemia si se ha hablado un poco pero de los protocolos de seguridad que deben tener y listo.

¡Apoyemos al gremio de Los Areneros! De Córdoba para el Mundo.

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