EL CIELO DEL MAÑANA

Claudia Puccino

 

Geranios en la ventana

Incumbe

el parpadeo de la muerte

mientras la vida fluye por la ventana…

En el alféizar de la ventana

un geranio más.

Resiste el mal tiempo

la campanilla de inverno en las montañas.

Y el águila se pregunta

Por qué el cielo es tan azul

a pesar de llover lágrimas durante días

sobre quien escudriña las nubes

con la nariz hacia arriba.

Criatura de la fe

o delirio colectivo,

una madre compasiva

aparece

para poner a salvo

a sus hijos.

Ya sea ciencia, humanitas

O quien sabe…

Nosotros como geranios en la ventana

tratamos de extraer savia de este

largo invierno.

Ha llegado la primavera

perdiendo su

colores.


 

Gerani alla finestra

 

Incombe

lo sfarfallio di morte

mentre scorre la vita alla finestra…

Sul davanzale

ancora un geranio.

Resiste alle intemperie

il bucaneve su in montagna

E si domanda l’aquila

perché il cielo è cosi azzurro

pur piovendo lacrime da giorni

su chi scruta le nubi

col naso all’insù.

Creatura della fede

o delirio collettivo

una madre pietosa

ha fatto capolino

per trascinare in salvo

i suoi bambini.

Sia essa scienza, humanitas

O chissà…

Noi gerani alla finestra

proviamo a trarre linfa da questo

lungo inverno.

La primavera è giunta

smarrendo i suoi

colori .

 

 

El cielo del mañana

Seca está la úvula que me devuelve los silencios de la espera.

Hoy, mi ser en suspenso es la única certeza.

He perdido los versos que me habéis dedicado.

Perdida está la alegría de los veinte años

y sin embargo, el cielo del mañana se vuelve rosado.

Plata, porcelana, cristales

empapados de polvo y sueños,

cuentan quiénes han cruzado mis pasos,

reflejan los rostros de los que he amado,

persiguen las voces en las habitaciones,

revelan el interior de los armarios,

los guardo, amuletos de un futuro en ciernes

fetiches de una alegría embalsamada,

compañeros de un presente que pende de un hilo.


 

Il cielo di domani

 

Asciutta è l’ugola che mi rimanda i silenzi di un’attesa.

la mia sospensione d’essere è oggi la sola certezza.

Ho smarrito i versi che mi avete dedicato.

Persa è l’allegria dei vent’anni

eppure si tinge di rosa il cielo di domani.

Argenti, porcellane, cristalli

intrisi di polvere e sogni,

raccontano chi ha incrociato le mie orme

riflettono i volti di chi ho amato,

inseguono le voci nelle stanze,

rivelano gli interni degli armadi,

li custodisco, amuleti di un futuro in divenire

feticci di una gioia imbalsamata,

compagni di un presente appeso al filo.

 

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1 comentario en «El cielo del mañana»

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